Titular del Ejército estadounidense urge una mayor “preparación” para guerra con Corea del Norte

por Peter Symonds
12 octubre 2017

El jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense, el general Mark Milley, buscó inyectar una mayor urgencia a los preparativos de Estados Unidos para irse a la guerra con Corea del Norte durante un discurso el martes frente a una reunión de altos oficiales militares.

“La preparación para el combate es nuestra prioridad número uno”, dijo Milley al dirigirse a la conferencia anual de la Asociación del Ejército de EUA. “No espere órdenes ni nuevos reglamentos y manuales impresos. No espere cambios estructurales de la fuerza. Usted y usted solo es responsables de la preparación de su unidad. En pocas palabras, quiero que estén listos para lo que pueda venir”.

“¿Por qué es que tenemos que estar listos?”, preguntó retóricamente. “Bueno, no tienes que tener acceso a inteligencia secreta. Todo lo que usted tiene que hacer es recoger un periódico o ver las noticias ... Es en la península coreana donde, en mi opinión, se encuentra la amenaza más peligrosa a corto plazo para Estados Unidos”.

Antes de esto, hablando ante los medios de comunicación, el general advirtió: “Una guerra de escala completa en la península coreana será horrible por cualquier tramo de la imaginación. Nadie duda al respecto”. Sin embargo, tampoco dejando dudas de que dicha guerra es exactamente lo que se está preparando, Milley declaró que “hay una línea temporal sobre esto... No es una cantidad indefinida de tiempo. Y habrá decisiones que serán tomadas, no cabe duda”.

El discurso de Milley subrayó lo que el secretario de Defensa, James Mattis, dijo el lunes en la misma reunión militar, que las fuerzas armadas tienen que “asegurarse de que tenemos opciones militares que nuestro presidente pueda emplear si llega a ser necesario”. En las últimas dos semanas, el presidente Trump ha emitido una serie de tuits beligerantes que indican que una guerra contra Corea del Norte es inminente.

Estos preparativos para el conflicto están siendo acompañados por un diluvio de propaganda en los medios de comunicación estadounidenses e internacionales inflando de forma exagerada la supuesta amenaza que plantea Corea del Norte y su limitado arsenal nuclear. En realidad, lo que Estados Unidos y sus aliados están planeando es una guerra ilegal de agresión contra Corea del Norte a una escala que opacaría las intervenciones militares en Afganistán, Irak, Libia y Siria.

El carácter de los planes bélicos estadounidenses fue destacado nuevamente por los informes del miércoles de que hackers norcoreanos accedieron a un servidor informático reforzado del ejército surcoreano en septiembre del año pasado y copiaron 235 gigabytes de documentos militares, incluyendo el OPLAN 5015. Mientras que los medios de comunicación se han centrado en las habilidades cibernéticas de Corea del Norte, han ignorado el hecho de que el OPLAN 5015 es el plan detallado de una guerra de agresión para destruir al régimen de Pyongyang.

El OPLAN 5015, adoptado por Corea del Sur y Estados Unidos en noviembre del 2015 bajo la Administración de Obama, cambia el énfasis de una postura militar nominalmente defensiva a una abiertamente basada en ataques preventivos. Aunque los detalles no se han publicado, la prensa surcoreana hizo claro el año pasado que el OPLAN 5015 incluye ataques preventivos contra los sitios nucleares y de misiles de Corea del Norte e “incursiones de decapitación” por parte de las fuerzas especiales para asesinar a figuras importantes del régimen de Pyongyang como su líder Kim Jong-un.

Washington no sólo está plenamente implicado en estos planes, sino que los dirigirá. En caso de una guerra con Corea del Norte, Estados Unidos, que mantiene 28 500 soldados en Corea del Sur, asumiría automáticamente el pleno control operativo de las fuerzas militares surcoreanas, incluyendo casi medio millón de soldados respaldados por una armada y fuerza aérea fuertemente armadas.

Por lo tanto, los enormes juegos de guerra anuales conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos durante los dos últimos años dentro del OPLAN 5015 no son nada menos que ensayos para un ataque a gran escala dirigido por EUA contra Corea del Norte —un plan que el Gobierno de Trump está a punto de poner en marcha—.

Cualquier guerra con Corea del Norte amenaza con arrastrar consigo a otras potencias nucleares, entre ellas China y Rusia, que han pedido repetidamente una reducción de las tensiones. Los dos países han propuesto un retorno a las negociaciones a partir de una finalización de los ejercicios conjuntos de EUA y Corea del Sur a cambio de un detenimiento de las pruebas nucleares y de misiles por parte de Corea del Norte. Washington ha rechazado rotundamente este plan denominado “congelar-por-congelar”, y Trump ha descartado cualquier negociación con Pyongyang.

El peligro de que un conflicto de Estados Unidos con Corea del Norte se convierta en una guerra con China fue abiertamente analizado en un nuevo informe publicado el martes por el centro de pensamiento Corporación Rand, el cual está estrechamente vinculado con los militares estadounidenses y los mandos de inteligencia. Intitulado “El conflicto con China reexaminado”, el documento repasa las estimaciones de otro informe del 2011 y antepone cautelosamente que una guerra de Estados Unidos con China es más probable ahora que hace seis años.

La Corporación Rand identifica a Corea como “el lugar más probable de un conflicto en Asia”. Culpando las pruebas nucleares y misiles norcoreanas, advierte sobre el potencial cada vez mayor de desatar “una espiral involuntaria de escalada en la península o incluso un ataque preventivo estadounidense contra los activos nucleares de Corea del Norte”.

“En caso de un conflicto de este tipo”, continuó el informe, “las fuerzas estadounidenses y surcoreanas probablemente se movilizarían al norte por lo menos lo suficientemente lejos como para obligar a los militares norcoreanos a salirse de la zona de artillería de Seúl. Cuánto más avancen las fuerzas estadounidenses o surcoreanas más allá de ese punto, tanto más probable es una intervención china”.

El informe señala que, a medida que los militares surcoreanos avancen hacia Corea del Norte, necesitarán un “apoyo estadounidense substancial” cada vez mayor. “Las fuerzas de operaciones especiales y las unidades con explosivos químicos, biológicos, radiológicos, nucleares y de alto rendimiento no serían suficientes para hacer frente a la situación.

“La posibilidad de confrontaciones, sean accidentales o no, entre fuerzas estadounidenses y chinas sería alta, con un potencial significativo para una escalada”, añade el documento.

Sin embargo, es esta la guerra que la Administración Trump está dispuesta a librar. Cuando Trump amenazó a Corea del Norte el mes pasado en la ONU con una “destrucción total”, es eso precisamente lo que quería decir. Lejos de limitar sus pasos militares con respecto a Corea del Norte a un bloqueo naval o llamados ataques aéreos quirúrgicos, el imperialismo estadounidense está preparando un asalto total con armas convencionales y/o nucleares para destruir la capacidad norcoreana de tomar represalias.

El informe de la Corporación Rand deja en claro que una guerra encabezada por Estados Unidos contra Corea del Norte podría conducir rápidamente a un conflicto con China. Lo que dice públicamente la Corporación Rand es indudablemente discutido en el Pentágono en términos mucho más concretos –cómo llevaría a cabo Estados Unidos una guerra contra China—.

En diciembre del 2015, justo después de la elaboración del OPLAN 5015, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Joseph Dunford, declaró que una nueva guerra de Corea no sería como la última. En comentarios citados por el centro de pensamiento Brookings Institution, el máximo general del Pentágono advirtió que cualquier conflicto con Corea del Norte no se limitaría a la península coreana e inevitablemente sería “transregional, de múltiples dominios y multifuncional”.

Los comentarios de Dunford significaban que el Pentágono tenía que prepararse para combatir un conflicto “transregional” —es decir, una guerra mundial—, en todos los dominios (tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio) y con toda arma disponible, incluyendo las nucleares. Menos de dos años después, la Administración Trump está llevando al mundo a una catástrofe así de imprudente.