Estados Unidos:

El invierno mata de frío a los pobres y los sin techo

por Kate Randall
8 enero 2018

Cantidades industriales de nieve, tremendos vientos, y fríos extremos azotan en estos días a la costa atlántica de Estados Unidos. Se trata de una poderosísima tormenta que ascendió por la costa y ahora golpea al noreste de Estados Unidos. Nevó en todos los estados de la costa atlántica, desde Florida en el sur hasta Maine en el norte en la mañana del jueves.

La tormenta es el último de varios brutales cañonazos de frío que están afectando a casi todos los estados de la EUA. Se declaran emergencias, cierran escuelas y negocios, cancelan vuelos y trenes. Gobiernos y habitantes encaran con condiciones ciclónicas, inundaciones en la costa, apagones, caminos congelados y peligrosos. Poco preparados están los gobiernos estatales y municipales para resolver estas condiciones. El gobierno federal no tiene estadísticas de cuantas muertes han ocurrido como resultado de este clima. Sin embargo el noticiero NBC informa que al menos veinte personas han fallecido a causa de la tormenta de frío desde el 26 de diciembre.

CNN informa que este frío ciclón ha matado a once personas entre el cuatro y cinco de enero, cinco en el estado de Wisconsin, cuatro en Texas, y uno en Dakota y Missouri respectivamente. Trabajadores de rescate dicen que murieron tres en Carolina del Norte. Hay noticias de carreteras congeladas y accidentes a través de ese estado.

La realidad es que en todas esas catástrofes climáticas —huracanes, tornados, incendios, olas de calor— los más desamparados son los más afectados. Igual ocurre con la actual tormenta de frío. El peso de esta crisis cae sobre las espaldas de los pobres y de los sin techo, mientras que oficiales del gobierno le echan la culpa a la mano de la naturaleza, dizque imprevisible, por el caos, su ineptitud y todo el sufrimiento que ocurre.

Foto de Tommy Fjordbøge de Flickr

Según los meteorólogos la tormenta del jueves fue un “bombogénesis”, un ciclón bomba que ocurre cuando una repentina baja de presión atmosférica afecta al movimiento climático, que se intensifica y transforma produciendo enormes nevadas y vientos tipo huracán. Los medios de difusión se refieren a ésta como “única en la vida”, en verdad tormentas de este tipo no son ni desconocidas ni infrecuentes.

Se anticipa que detrás de esta tormenta se avecina un fuerte congelamiento. Se pronostican temperaturas de cinco grados Celsius (cuarenta Fahrenheit) en los Estados de New England (Nueva Inglaterra: Maine, Vermont, New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut). El Servicio Meteorológico Nacional pronostica que para la mañana del domingo siete de enero docenas de importantes ciudades de Nueva Inglaterra, el este de Nueva York y de los estados de la costa atlántica central tendrán temperaturas récord de frío. Unos 139 millones de habitantes están bajo aviso de vientos congelados.

El miércoles se declararon emergencias en Florida, Georgia, Carolina del Norte y Virginia. El jueves los gobernadores y líderes municipales también pronosticaron peligro de vientos blancos en Delaware, Maryland, Nueva Jersey, Massachusetts, Rhode Island, y Maine. Desde la noche del viernes apagones han afectado doce mil cuatrocientos usuarios de Georgia Power, diez mil doscientos usuarios de Florida Power & Light y dos mil setecientos usuarios de South Carolina Electric & Gas .

El jueves, principales calles a lo largo de la zona costera de Boston estaban bajo agua. La peor inundación tuvo lugar a las 12:40 de la tarde cuando la marea ascendió a unos cinco metros, empatando el record del viento blanco de 1978. También ocurrieron inundaciones récord en las costas norte y sur de Massachussets y en Cape Cod; la marea récord rebasó a muros de contención. Más de veinticuatro mil usuarios quedaron sin luz.

Cierres de escuelas

Se cerraron escuelas en Boston, Providence, Rhode Island, Nueva York, Filadelfia, Virginia, y Washington DC, entre otras ciudades. En varios estados del Sur, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del sur, se cerraron las escuelas en prevención del tremendo frío venidero.

En la ciudad de Baltimore, estado de Maryland, con los niños encarando fríos salones de clase, furiosos padres y maestros exigíeron que se cancelaran las clases.

Aaron Maybin, nacido en Baltimore, maestro de escuela primaria y ex jugador profesional de futbol, declaró que el miércoles un termómetro señalaba cinco grados Celsius en su salón de clase. La gerente de las escuelas públicas de Baltimore, la doctora Sonja Santelises, dijo que un tercio de las escuelas (alrededor de sesenta) se había reportado problemas de calefacción durante ese día.

Sólo después de haber publicado los medios sociales fotos de niños con sacos y guantes y gorros tratando de calentarse, se cancelaron las clases en todo el sistema escolar.

Entrevistado por CNN, Maybin declaró que “cuando le hablé al director, me dijo que el problema con la calefacción fue porque durante las fiestas de fin de año nadie se había encargado que la calefacción siguiera encendida para que no se congelaran las tuberías”. Al igual que otros distritos escolares, las escuelas públicas de Baltimore han sido destripadas de dinero; cosa que ha resultado en deterioros que dañan la salud y seguridad de los niños.

“Es ridículo en verdad el medio ambiente que hemos creado para los niños y tener la expectativa de ellos reciban una educación”, tuiteó Maybin. “Enseño dos clases separadas en un solo salón; mis alumnos se congelas; las luces no funcionan; no hay computadoras. Por más que nos esforcemos los maestros, nuestros niños no se merecen esto”.

En Lowell, estado de Massachusetts, una ciudad industrial venida abajo, cerraron la escuela secundaria e miércoles cuando la temperatura en veinte por ciento de los salones estaban por debajo del mínimo estatal. Estudiantes compartían fotos de sus manos congeladas, azules. Las bajas temperaturas se deben a sistemas de calefacción descompuestos y a tuberías rotas a causa de esta ola de frío.

Aumentan los costos de calefacción

Por todo el país la gente anticipa aumentos de costos de calefacción en los meses venideros. Según el Departamento de Energía de EUA el aumento sería del veinte por ciento para la electricidad, doce por ciento para el gas natural, y diecisiete por ciento para el combustible fuel oil de los edificios residenciales. Todo eso se deba a las bajas temperaturas tan bajas.

No cabe duda que mano con mano con el aumento de costos de energía ocurrirá un aumento en incendios, cuando gente recurre a alternativas menos costosas como calentones pequeños. Las estadísticas de 2017 indican que 2.152 personas han muerto en incendios de sus moradas en EUA, la gran mayoría de ellas eran de bajos recursos y de familias de clase obrera.

Las residencias de Woodside con más de mil trescientos departamentos sin calefacción el jueves pasado

En medio de esta ola de frío, a ocho mil inquilinos de los departamentos de la Autoridad de Viviendas de la ciudad de Nueva les faltaba calefacción el miércoles; según informa la ciudad, en cinco edificios de viviendas públicas la calefacción estuvo totalmente apagada. Algunos de sus inquilinos pasaron días aguantando ese tremendo frío.

En el edificio Redfern, de la zona de Far Rockaway de la ciudad de Nueva York, la calefacción dejó de funcionar el 28 de diciembre; las tuberías se congelaron. Jazmín Figueroa, quien vive allí le dijo al diario New York Times que había encendido los quemadores de la estufa en la cocina y envuelto a sus niños con muchas frazadas para que no estuvieran fríos. “Se acuestan congelados. Los tengo que vestir con calzones largos”, dijo, “eso no está bien, especialmente cuando hay niños”.

En el edificio Reid de East New York, 235 ancianos han estado sin calefacción desde el martes dos de enero. Lo mismo ocurre en el edificio Harborview Terrace de la zona Hell’s Kitchen. Más de mil trescientos departamentos estaban sin calefacción el jueves en el edificio Woodside de la zona de Queens. Jasmine Blake, de la Autoridad de Viviendas declaró que todo se debía a tuberías congeladas y que se resolvería “cuanto antes”.

Los sin techo

Los sin techo son los más sensibles al frío invernal. Dada la escasez de viviendas de alquiler razonable, algo que afecta a todas las familias de clase obrera, les es muy difícil a las personas sin techo encontrar posada cuando se ha recortado el presupuesto para los refugios y existe muy poco cupo. Además, las reglas y condiciones de muchos refugios, con sus restricciones a mascotas y drogas, hace que algunos los eviten.

Mucho de los que necesitan vivienda están atrapados en la crisis del opio y necesitan otro tipo de ayuda que no existe para muchos, dada la escasez de camas a bajo costo en lugares de tratamiento.

El lunes primero de enero se encontró el cuerpo de un señor sin techo en un recipiente cerca del un edificio de departamentos en la ciudad de Saint Louis, estado de Missouri. Documentos de esa ciudad de enero 2017 indican 1.336 personas sin techo en Saint Louis, mientras que los refugios sólo tenían un cupo de entre 150 y 200 espacios durante noches de mucho frío.

La ciudad de Saint Louis cerró en abril uno de esos refugios, el centro evangélico New Life, por estar demasiado lleno y desobedecer el código de viviendas, según la revista US News and World Reports. Muchos de sus inquilinos pararon en la calle, Grover Perry, de 56 años, entre ellos.

Perry apareció muerto dentro de un escusado portátil cerca de una zona de construcción el 20 de diciembre, cuando la temperatura había caído a menos 7 grados Celsius (19 grados Fahrenheit). Según el pastor Larry Rice, quien dirigía el refugio New Life, Perry tenía una incapacidad cerebral y, sin lugar a donde ir, comenzó a vivir en ese escusado. “Me sorprende que no hayan encontrado a más muertos”, dijo Rice.

A medida que se agrava la crisis de falta de techo, nada resuelven los gobiernos estatales y federales. Donald Trump alardea apoyar a los veteranos de guerra pero bajo su gobierno sigue aumentando el número de veteranos sin techo. El número de veteranos sin techo, que había disminuido en los siete años anteriores, aumentó 1,5 por ciento entre enero 2016 y enero 2017. Según una reciente investigación de Departamento de Vivienda, el censo de una noche de enero 2017 de personas sin techo identificó a cuarenta mil cincuenta y seis veteranos sin ninguna posada.

El primero de diciembre, David Shulkin, secretario del departamento de Veteranos, anunció un recorte de 460 millones de dólares en el presupuesto para veteranos sin techo. Le dijo al periódico Military Times que no le parecía realista reducir a cero el número de veteranos sin techo. Ante las protestas de defensores de veteranos, Shulkin tuvo que dar marcha atrás.