Por nuevas elecciones y una alternativa socialista a la gran coalición de Alemania

Sozialistische Gleichheitspartei
26 enero 2018

Tras la decisión del Partido Socialdemócrata (SPD) en su congreso especial de iniciar conversaciones de coalición con los partidos conservadores de Alemania, el Sozialistische Gleichheitspartei (SGP) refuerza su exigencia de nuevas elecciones. No se le puede permitir a la elite gobernante llevar al poder al gobierno más derechista desde la caída del régimen nazi, frente a la fuerte oposición de los trabajadores y los jóvenes.

El desempeño del liderazgo del SPD en el congreso de Bonn ya dejó en claro que una nueva entrega de la gran coalición no solo continuaría las políticas del gobierno actual. Implementaría además las políticas despreciables del militarismo, la construcción de un Estado policial y una contrarrevolución social, con métodos cada vez más autoritarios frente a la creciente oposición popular.

La secretaria general del SPD, Andrea Nahles, describió las nuevas elecciones en su declaración histérica a favor de la continuación de la gran coalición como “idiotas”. El líder del partido Martin Schulz recordó a los delegados que el SPD asumió una “responsabilidad cívica” en el pasado, cuando “algunos partidos que nos dan consejos” ni siquiera existían. Se refería al voto del SPD para los créditos de guerra en 1914 y la brutal represión del levantamiento espartaquista hace casi un siglo.

Los discursos de los opositores de una gran coalición dejaron en claro la profundidad de la oposición que enfrenta el SPD dentro de la población en general. Cuanto más se alejaba de la Casa Willy Brandt, la sede del partido, tanto más irreconciliable se convertía esta oposición, dijo el líder de la juventud del SPD (Jusos), Kevin Kühnert. Otros expresaron el temor de que el SPD pudiera experimentar el mismo destino que el Partido Socialista de Francia o el PASOK de Grecia. En septiembre de 2017, el SPD obtuvo su peor resultado electoral desde la Segunda Guerra Mundial. En la encuesta más reciente, publicada el lunes, el SPD solo recibió un 17 por ciento de apoyo.

Los Jusos, cuyos miembros están haciendo campaña dentro del SPD en oposición a una gran coalición, no tienen desacuerdos con las políticas de guerra y recortes sociales del SPD. “Por supuesto, hay éxitos de negociación en el documento y es por eso que hacemos política”, enfatizó Kühnert en su discurso. No fue casualidad que Kühnert elogiara al periódico neoliberal Handelsblatt como potencial habilitador de una “revuelta” para romper el pacto de los “desanimados” y el supuesto “embotellamiento” de la gran coalición.

Antes del comienzo de las conversaciones oficiales de la coalición, la élite gobernante no dejó dudas sobre lo que esperaba del nuevo gobierno. Aunque el documento de 28 páginas que resume los resultados de las conversaciones exploratorias exige la continuación y la intensificación de las políticas de militarismo, el fortalecimiento del aparato estatal nacional y los recortes sociales, y también adoptó la política de inmigración del derechista Alternativa para Alemania (AfD), los escritorzuelos de las oficinas editoriales de la prensa burguesa lo han atacado desde la derecha.

En un comentario titulado “Punto ciego sobre la política exterior”, Klaus Dieter Frankenberger se quejó en el Frankfurter Allgemeine Zeitung de que el capítulo del documento sobre “desarrollos extranjeros y el ejército alemán” era tan “delgadito” que “uno se queda boquiabierto y desconcertado”. “Aunque el ejército va a estar “mejor equipado”, Frankenberger escribió que “no se menciona” el “objetivo del 2 por ciento de la OTAN”, es decir, gastar el 2 por ciento del PIB en defensa.

La pregunta clave que los “aspirantes a socios de la coalición” tienen que responder es: “¿Cómo se definirá el papel y los intereses de Alemania en un mundo que cambia drásticamente? ¿Cómo se verán nuestras políticas frente a los poderes autoritarios de Rusia y China, que la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos al menos considera como los desafíos centrales? ¿Cuánta importancia se atribuirá a la relación con Estados Unidos, con o sin Trump?”

En otras palabras, se acelerará el regreso de Alemania a ser una gran potencia agresiva en política exterior, que la gran coalición anterior desveló en la Conferencia de Seguridad de Munich 2014. Berlín es “convocado más que nunca antes”, escribió Handelsblatt, y exigió “la capacidad de acción de Alemania”. El ministro de Relaciones Exteriores en funciones, Sigmar Gabriel, sabe que “las decisiones importantes para determinar la dirección de la política exterior ya no se pueden retrasar”.

Qué tan en “grande” está pensando la élite gobernante de Alemania, 75 años después de su derrota catastrófica en la Segunda Guerra Mundial, fue subrayado por otro artículo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung titulado, “En el abismo nuclear”. Instó al próximo gobierno a desarrollar seriamente un “punto de vista claro sobre la política nuclear” como respuesta a la nueva estrategia nuclear de los Estados Unidos.

El autor del artículo, Wolfgang Riedischhäuser, vicepresidente de la Academia Federal de Política de Seguridad, no es simplemente un individuo enloquecido. En diciembre, el director del instituto global de políticas públicas, Torsten Benner, con sede en Berlín, predijo que en 2018, Alemania enfrentaría “inevitablemente” un “debate sobre armas nucleares”. Gabriel tendría que demostrar si “realmente se toma en serio el ‘pensamiento político-estratégico’”, agregó.

En política económica y social, el nuevo gobierno también entrará completamente en terreno nuevo. Aunque Alemania ya es uno de los países con mayor desigualdad social en Europa, el martes se reveló que las 45 familias más ricas poseen más que la mitad inferior de la población: la clase dominante exige más despidos masivos y ataques sociales.

El nuevo gobierno federal tendrá “una necesidad urgente de asesoramiento sobre política económica”, escribió el economista de Handelsblatt, Bert Rürup. En el documento Unión Cristiana Democrática/Unión Social Cristiana/SPD sobre los resultados de las conversaciones exploratorias, falta un “principio rector conceptual”, como el que “Gerhard Schröder tuvo por última vez con la Agenda 2010”, agregó Rürup.

Para hacer cumplir sus políticas antisociales y militaristas, la élite gobernante está recurriendo, como lo hizo en la década de 1930, a las fuerzas de extrema derecha y fascistas. El martes se confirmó que, como el mayor partido de la oposición en el parlamento, el AfD recibirá el cargo de presidente del comité de presupuesto parlamentario. AfD nominó a Peter Boehringer para el puesto. Boehringer es un racista neoliberal que advirtió en una serie de publicaciones en blogs sobre la amenaza que representa el islam y el peligro de que los inmigrantes causen un “umvölkung” (un término acuñado por los nazis para describir la pérdida de identidad alemana entre las personas debido a su asimilación por extranjeros).

Como la conspiración política en Berlín ha entrado en una nueva etapa con el voto del SPD para iniciar las conversaciones de coalición, el SGP renueva su demanda de nuevas elecciones. En las condiciones actuales, esta es la única forma en que la clase trabajadora pueda intervenir en acontecimientos políticos para evitar la instalación de un gobierno de derechas. En la campaña electoral, el SGP movilizaría todos sus recursos para construir una alternativa socialista al capitalismo, la guerra y el autoritarismo, y denunciar los verdaderos objetivos de los partidos burgueses.

Esto también se aplica al partido La Izquierda y a los Verdes, cuyos líderes son parte de las maquinaciones reaccionarias entre bastidores. Si la gran coalición se ocupa de asuntos importantes para los Verdes, el partido estaría dispuesto a “sostener conversaciones” y considerar un apoyo temporal para el gobierno, dijo el líder parlamentario verde Katrin Göring-Eckhardt. Su homóloga del partido La Izquierda, Sara Wagenknecht, pidió el lunes una “política exterior europea independiente” como parte de los actos para conmemorar el 55º aniversario del Tratado del Elíseo franco-alemán. Como modelo, nombró al ex presidente francés General de Gaulle, un militarista y nacionalista autoritario.

El SGP es el único partido que se opone a la conspiración de la derecha desde la izquierda, que convoca a nuevas elecciones y que lucha por un programa socialista en la clase trabajadora. Las siguientes exigencias están en el corazón de esta campaña:

El prerrequisito más importante para la realización de estas demandas es la construcción de un nuevo partido socialista de masas. Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y jóvenes que se oponen a los ataques contra el empleo y los salarios y desean luchar contra la guerra, la pobreza y la opresión a que contacten al SGP y se unan a la lucha por el socialismo.

(Artículo aparecido originalmente en inglés el 25 de enero de 2018)