Los demócratas defienden al FBI después de que se informara que espió sobre la campaña electoral de Trump

por Barry Grey
21 mayo 2018

El presidente Trump y prominentes republicanos respondieron a los informes de que uno o más informantes de la Oficina Federal de Información (FBI) desempeñaron un papel central en la investigación del Departamento de Justicia sobre presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 al intensificar sus acusaciones de una cacería de brujas política.

El miércoles por la noche, el New York Times publicó un artículo en su primera plana que detallaba la intervención de gran alcance del FBI y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la campaña electoral de Trump, incluso cuando el FBI estaba interviniendo contra la campaña de Hillary Clinton a través de su investigación de los correos electrónicos de Clinton. Trump respondió con una serie de tuits denunciando la investigación rusa dirigida por el Fiscal Especial Robert Mueller.

Incluida en la noticia del Times de 4.000 palabras estaba la afirmación de que “al menos un informante del gobierno se reunió varias veces con [asistentes de campaña de Trump], el Sr. Page y el Sr. Papadopoulos, dijeron funcionarios actuales y anteriores”.

El Washington Post informó el viernes: “La fuente es un ciudadano estadounidense que ha proporcionado información a través del tiempo tanto al FBI como a la CIA, como informó anteriormente el Post, y ayudó a la investigación rusa antes y después del nombramiento de Mueller en mayo de 2017, según personas familiarizadas con sus actividades”.

Indicando que el informante está involucrado en otras intrigas por parte de la policía y agencias de espionaje estadounidenses tanto en el exterior como en los EUA, el Post agregó: “Hay tanto en juego que el FBI ha estado trabajando durante las últimas dos semanas para mitigar el daño potencial si la identidad de la fuente se revela, según varias personas familiarizadas con el asunto. La oficina [el FBI] está tomando medidas para proteger otras investigaciones en vivo en las que la persona ha trabajado y trata de disminuir cualquier peligro para los asociados si se conoce la identidad del informante, dijeron estas personas, que pidieron el anonimato para hablar sobre asuntos de inteligencia delicados”.

Trump tuiteó el miércoles que “el FBI de Obama ‘ESPIÓ SOBRE LA CAMPAÑA DE TRUMP CON UN INFORMANTE INFILTRADO’. Si esto es así, ¡esto es más grande que el Watergate!”.

El viernes, dijo sobre los informes de un informante del FBI dentro de su campaña de 2016, “si es cierto” es el “escándalo político más grande de todos los tiempos”.

Los republicanos del Congreso y los medios de comunicación derechistas como Breitbart News están aumentando sus exigencias de que los funcionarios del Departamento de Justicia que supervisan la investigación de Mueller cumplan con las citaciones emitidas por el Comité de Inteligencia de la Cámara para obtener documentos sobre los orígenes de la investigación, incluida información sobre los espías del FBI.

En una entrevista concedida el jueves al grupo pro-Trump Sinclair Broadcasting Group, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, Devin Nunes (republicano por California), reiteró su pedido de que se acuse de desacato al Congreso al vicefiscal general, Rod Rosenstein, por negarse a entregar los documentos.

La respuesta demócrata ha sido ir corriendo a defender al FBI y declarar su apoyo incondicional a sus operaciones, así como a los de la Agencia Central de Inteligencia y otras agencias de seguridad y policía federal. Los demócratas respaldan al director del FBI, Christopher Wray, quien le dijo a un subcomité de apropiaciones del Senado que la agencia se oponía a revelar la identidad de sus informantes al Congreso, que legal y constitucionalmente tiene poder de supervisión sobre el FBI.

Wray justificó esta afirmación de poderes policiales no controlados con el argumento de que revelar la identidad de “fuentes humanas” pondría en peligro “sus vidas y las de sus familias”. Invocando la justificación de medidas estatales que se implementaron con el pretexto de luchar contra la “Guerra contra el terror”, agregó, “el día en que no podamos proteger a las fuentes humanas es el día en que los estadounidenses comenzarán a estar menos seguros”.

Los últimos acontecimientos en la guerra política en Washington subrayan el carácter reaccionario y antidemocrático de ambas facciones dentro de la clase dominante y el Estado. Para la clase trabajadora, no hay absolutamente nada para elegir en la lucha entre las fuerzas ultranacionalistas, antiinmigrantes y procorporativas lideradas por el multimillonario magnate inmobiliario y de los juegos de azar y los aliados no menos procorporativos del FBI, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional, las cuales están representadas por el Partido Demócrata y la mayoría de los medios corporativos.

Los Demócratas no hacen nada para oponerse a los ataques de Trump contra Medicaid, cupones de alimentos y una serie de otros programas sociales, o sus folletos fiscales para los ricos. Ellos apoyan completamente su aumento masivo en el gasto militar. En su lugar, se oponen a Trump desde el punto de vista reaccionario de que es “demasiado blando” con respecto a Rusia y demasiado reacio a intensificar la intervención militar estadounidense en Siria. Esto se combina con las preocupaciones de que no está dispuesto a enfrentar la amenaza a todo el sistema político y económico planteada por la creciente resistencia de la clase trabajadora a la austeridad y la desigualdad capitalista.

El líder de la minoría Charles Schumer (demócrata de Nueva York) respondió a los tuits de Trump en un discurso pronunciado el jueves desde el Senado. Schumer declaró: “Le diría al presidente, no es una ‘caza de brujas’ cuando 17 rusos han sido acusados. No es una cacería de brujas cuando algunos de los miembros más antiguos de la campaña de Trump han sido acusados. No es una cacería de brujas cuando los demócratas y los republicanos acuerdan con la comunidad de inteligencia que Rusia intervino en nuestras elecciones para ayudar al presidente Trump”.

En otras palabras, no es una cacería de brujas si las agencias de inteligencia y la policía del Estado capitalista —responsables de innumerables crímenes, asesinatos, guerras, maquinaciones y golpes de Estado, todos basados en mentiras— dicen que no es una cacería de brujas.

El Washington Post del viernes publicó un artículo de opinión de la columnista demócrata Ruth Marcus titulado “Las brujas existen”. Ella escribió: “Nuestro sistema, en particular, un Departamento de Justicia que es parte del poder ejecutivo pero mantiene la necesaria independencia de la intromisión política; los fiscales que operan en el secreto apropiado pero dentro de las pautas y con supervisión judicial, está funcionando como se esperaba …

“Nada en la conducción de la investigación de Mueller sugiere otra cosa que la diligente profesionalidad por la que es conocido”.

No se han presentado pruebas para justificar las acusaciones de “intromisión” del gobierno ruso en las elecciones de los EUA o la afirmación de que Vladimir Putin fue instrumental en inclinar el voto electoral hacia Trump. La ampliamente citada “prueba” de los esfuerzos rusos en las redes sociales para “sembrar la discordia”, desacreditar la “democracia” estadounidense e impulsar a Trump en realidad apunta al carácter confeccionado de toda la narrativa antirrusa. La supuesta compra por parte de rusos no identificados de $100.000 en publicidad en Facebook, aunque fuera cierta, sería menos que una nota al pie en una campaña presidencial de $4 mil millones.

Por otro lado, los recientes informes de prensa se suman a una gran cantidad de información que muestra que las agencias de inteligencia y espionaje de Estados Unidos, que operan a espaldas del pueblo estadounidense y sin ninguna responsabilidad democrática, manipularon las elecciones de 2016 en una escala que superó todo lo que Moscú podría haberse intentado.

La amenaza real a los derechos democráticos del pueblo estadounidense no proviene de Rusia o de terroristas extranjeros, sino del propio gobierno de Estados Unidos, que está completamente controlado por un vasto complejo militar y de inteligencia aliado a la oligarquía financiera. Ambos grandes partidos están comprometidos con esta máquina de “Estado profundo” para la vigilancia y la represión.

El Partido Demócrata no muestra la menor preocupación u oposición a este aparato estatal de policía. Su resonante defensa del FBI y la CIA coincide con su papel crucial en el suministro de los votos necesarios para confirmar a la torturadora del “sitio negro” [centro ilegal de detención y tortura] Gina Haspel como directora de la CIA a principios de esta semana.

Ello viene, además, en medio de una campaña electoral para el Congreso en la que el Partido Demócrata presenta a docenas de candidatos —una cuarta parte de todos los demócratas en distritos competitivos de la Cámara— que provienen de las agencias de inteligencia, posiciones de comando en unidades de combate en Irak y Afganistán, o posiciones civiles en el Pentágono, el Departamento de Estado o el Consejo de Seguridad Nacional.

El autor también recomienda:

Los Demócratas de la CIA (Folleto disponible en Mehring Books)
[7 de marzo de 2018]

(Publicado originalmente en inglés el 19 de mayo de 2018)