El camino adelante para los trabajadores de UPS

por Tom Hall
12 julio 2018

El acuerdo "en principio" entre el sindicato camionero Teamsters y la empresa United Parcel Service (UPS) constituye el ataque más significativo contra los niveles de vida de los trabajadores en la gigantesca empresa de paquetería desde la introducción del empleo a tiempo parcial y el sistema de salarios y prestaciones de dos niveles a mediados de la década de 1970.

La propuesta de un nuevo nivel de conductores "híbridos" o "combinados" de bajo salario significaría de ser implementada el comienzo del fin de los puestos de entrega con salarios dignos y la transformación de toda la fuerza de trabajo de UPS en trabajadores mal pagados y esencialmente desechables. El aumento salarial insultante para los trabajadores a tiempo parcial, cuyo salario se ubicará en $15.50 por hora al final del contrato de cinco años, dejaría en la pobreza a cientos de miles de trabajadores.

El hecho de que los Teamsters propusieran la introducción de conductores híbridos demuestra una vez más que el "sindicato", lejos de unir y defender a los trabajadores, no es más que una herramienta de los gerentes.

Los Teamsters no responderán a la oposición de las bases reparando el contrato, como lo afirman los Teamsters for a Democratic Union (TDU; Camioneros por un Sindicato Democrático). En cambio, los ejecutivos de los Teamsters intentarán agotar a los trabajadores a través de extensiones del contrato y, si es necesario, imponer el nuevo contrato unilateralmente, como ocurrió en 2014.

El World Socialist Web Site insta a los trabajadores de UPS a que tomen en sus manos la conducción de esta lucha eligiendo comités de base, independientes y opuestos al aparato de los Teamsters. Estos comités deberían lanzar una campaña ahora para vencer el contrato entreguista y avanzar las demandas que satisfagan las necesidades de todos los trabajadores de UPS.

Estos deben incluir:

· Aumento salarial general del 30 por ciento y reanudación de los ajustes al costo de la vida

· Abolición de todos los niveles

· Transformación de todos los puestos de tiempo parcial a tiempo completo

· Pago de horas extras por toda jornada que supere las ocho horas y por los fines de semana

· Financiamiento completo para pensiones de trabajadores y planes de salud

· Control de los trabajadores sobre la producción, la línea y la velocidad de entrega

Los Teamsters y UPS calculan que pueden imponer el contrato si enfrentan a los conductores de tiempo completo más viejos contra los trabajadores de almacenamiento, quienes son más jóvenes, tienen menores salarios y serían contratados para las nuevas posiciones de conductores híbridos. Los comités de base deben unir a todos los trabajadores en una lucha común para mejorar los empleos, las condiciones de trabajo y el nivel de vida de todos los trabajadores de UPS.

Se deben hacer preparativos ahora para iniciar una huelga cuando expire el contrato y para movilizar a todos los trabajadores en piquetes masivos con el propósito de hacer cumplir la huelga. Al mismo tiempo, los trabajadores de UPS no pueden llevar a cabo esta batalla solos. Los trabajadores se enfrentan a una empresa intransigente, presionada por Wall Street y Amazon para que reduzca drásticamente los costos laborales, y respaldada plenamente por la Administración de Trump y ambos partidos corporativos, los demócratas y los republicanos.

Estos enemigos son poderosos, pero los aliados potenciales de los trabajadores de UPS son mucho más poderosos. Los comités de base de los trabajadores de UPS deben expandirse para incluir a Amazon, el US Postal Service (USPS, Servicio Postal de EUA), FedEx y otras secciones de trabajadores para movilizar el apoyo activo y la cooperación de las secciones más amplias de la clase trabajadora. Existe un enorme potencial para una lucha así de unida porque lo que está sucediendo en UPS sucede en todas partes.

En USPS, donde el contrato para 200.000 miembros del American Postal Workers Union (APWU; Sindicato de Trabajadores de Correo) vence el 20 de septiembre, el sindicato ya acordó en contratos anteriores establecer "empleados de apoyo postal", quienes trabajarían de forma temporal, con menor paga, rutinariamente con semanas de seis días y obligados a trabajar horas extras. Las amenazas de la Administración de Trump de reorganizar y privatizar el servicio postal pregonan un nuevo ataque contra el empleo y los salarios. Amazon utiliza lo último en automatización y robótica para sacar la mayor cantidad posible de ganancias de los trabajadores en sus centros de despacho, donde ganan $12 por hora, mientras que el multimillonario CEO de Amazon Jeff Bezos gana $2 millones por hora o $36.000 por minuto.

Estas condiciones no se limitan a transporte y logística. En la industria automotriz, el Gobierno de Obama, ayudado e instigado por el United Auto Workers (UAW, Sindicato de Trabajadores Automotores), realizó una reestructuración de la quiebra en el 2009 de General Motors y Chrysler para recortar a la mitad los salarios de todos los nuevos empleados. Un tercer nivel de empleados temporales a tiempo parcial (TPT) se ve ahora obligado a pagarle cuotas al UAW, pese a no recibir derechos contractuales.

La introducción de un segundo nivel de trabajadores a tiempo parcial en UPS después de la traición de los Teamsters de la huelga de 1976 fue parte de una contraofensiva general de la clase dominante contra la clase trabajadora, que incluyó el despido de los controladores de tráfico aéreo en 1981 por parte de Reagan. Cuatro décadas después, la desigualdad social ha alcanzado los niveles más altos desde comienzos del siglo XX, con tres multimillonarios —Bezos, Warren Buffett y Bill Gates— que ahora poseen tanta riqueza como la mitad inferior de la población estadounidense. La participación del trabajo en el ingreso nacional ha caído a su nivel más bajo registrado. Si bien las corporaciones afirman que no hay dinero para los salarios, las pensiones y la atención médica, han malgastado $4 billones desde la crisis financiera en las recompras de acciones.

Este proceso se ha basado en la supresión de la lucha de clases por parte de los sindicatos. Entre el 2008 y el 2017, el número de paros laborales importantes cayó al nivel más bajo en más de un siglo.

La orientación nacionalista, procapitalista y prodemócrata de los sindicatos ha traído consigo una transformación fundamental. Ya no son organizaciones de trabajadores, sino contratistas de mano de obra dirigidos por adinerados ejecutivos cuyos ingresos dependen de imponer una "paz" laboral. En el más reciente escándalo sindical, los principales negociadores del UAW fueron acusados de aceptar millones en sobornos de ejecutivos de Chrysler a cambio de firmar acuerdos amigables para con la compañía. Los sindicatos ven su papel como la prevención de la propagación de "disturbios laborales en todo el país", como dijo un abogado de la American Federation of State, County, and Municipal Employees (AFSCME, Federación Estadounidense de Empleados de Estado, Condado y Municipio) ante la Corte Suprema durante el caso Janus.

Sin embargo, el período en el que las empresas, con el apoyo de los sindicatos, pueden imponer ataques sin oposición está llegando a su fin. El 2018 ya ha sido testigo de una ola de huelgas de docentes en todo Estados Unidos, huelgas generales y protestas masivas en Francia y Alemania, y manifestaciones masivas de trabajadores en Irán. Los camioneros en Brasil han estado en huelga en todo el país durante el último mes y medio. Después de décadas en las que la lucha de clases ha sido suprimida artificialmente por los sindicatos, todos los indicadores apuntan hacia un conflicto creciente entre la clase trabajadora, cuyo trabajo colectivo crea toda la riqueza, y los capitalistas, que viven de la riqueza creada por los trabajadores.

Los maestros en West Virginia, Oklahoma, Arizona y otros estados organizaron huelgas independientemente de los sindicatos, y al principio se rebelaron cuando los sindicatos intentaron enviarlos de regreso al trabajo. Trágicamente, sin embargo, los maestros no tenían organizaciones independientes de base o la suficiente comprensión política para evitar que los sindicatos reafirmaran su control y vendieran las luchas.

El papel clave en la traición de estas huelgas fue desempeñado por tendencias "disidentes" asociadas con la publicación Labor Notes, que insistía en que los maestros se doblegaran ante la autoridad de los sindicatos. La facción TDU del sindicato Teamsters ha desempeñado un papel similar.

El historial de todos los movimientos de "reforma" sindical, desde el TDU y Miners for Democracy hasta Steelworkers Fightback y el movimiento New Directions en el UAW, ha sido el mismo. En el mejor de los casos, han reemplazado a un grupo de burócratas sindicales corruptos por otro. En la década de 1990, el TDU defendió la campaña de Ron Carey solo para verlo traicionar la huelga de 1997 y renunciar después de la exposición de un plan de sobornos involucrando a la confederación sindical AFL-CIO y el Comité Nacional Demócrata para recaudar dinero para la campaña de reelección de Carey.

La contraofensiva industrial de UPS y otros trabajadores debe combinarse con una nueva estrategia política basada en la independencia política de la clase trabajadora contra los dos grandes grupos empresariales y el sistema capitalista que defienden.

Los intereses sociales de la clase trabajadora son incompatibles con un sistema en el que todas las decisiones están subordinadas a los intereses de lucro de una minoría adinerada. La lucha por la igualdad social significa la lucha por el socialismo, que incluye la transformación de los bancos y corporaciones gigantes, incluido UPS, en empresas públicas, de propiedad colectiva y controladas democráticamente por la clase trabajadora. Esto debe ser parte de una reorganización de la vida económica y social para satisfacer las necesidades de la sociedad como un todo, no los intereses de lucro de la aristocracia corporativa y financiera.

Todos los trabajadores de UPS que estén interesados en luchar por esa perspectiva deben ponerse en contacto hoy con el World Socialist Web Site.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de julio de 2018)