Facebook y Google detallan su censura masiva sin precedentes ante una audiencia en el Senado estadounidese

por Andre Damon
19 enero 2018

A espaldas de la población estadounidense y mundial, las empresas que controlan las redes sociales han construido un aparato masivo de censura, conformado por un ejército de “evaluadores de contenido” capaces de monitorear, seguir y bloquear millones de piezas de contenido fluidamente.

Por medio de un testimonio ante la comisión de comercio, ciencia y transporte del Senado estadounidense, presidida por el senador republicano de Dakota del Sur, John Thune, los representantes de Facebook, Twitter y YouTube, propiedad de Google, detallaron este jueves el carácter de este aparato de censura.

La audiencia fue convocada para repasar los pasos que están tomando las compañías tecnológicas para suprimir las comunicaciones de las organizaciones políticas de oposición. Esto constituye una escalada significativa de la campaña apoyada por demócratas y republicanos, por igual, para establecer niveles sin precedentes de censura y control sobre el Internet.

Armadas con sistemas de inteligencia artificial cada vez más poderosos, estas empresas tienen completa libertad para eliminar y bloquear las comunicaciones de sus usuarios de acuerdo con los deseos del Gobierno, funcionando en una alianza sin empalmes entre Silicon Valley y las principales agencias de espionaje estadounidenses.

Monika Bickert, jefa del departamento de gestión de políticas globales en Facebook, le indicó a los legisladores que la gigante de las redes sociales ha contratado un equipo de seguridad de 10.000 personas, de los cuales 7.500 “evalúan contenidos potencialmente violentos”, y anunció que “para fines del 2018, superaremos el doble” del tamaño de este equipo de seguridad.

Dentro de este grupo, hay un “dedicado equipo contraterrorista” de “exoficiales de inteligencia y de la policía y fiscales que trabajaron en el área de contraterrorismo”. En otras palabras, hay una puerta giratoria entre los gigantes tecnológicos y las fuerzas estatales policiales y de inteligencia, volviéndose uno cada vez más indistinguible del otro.

Bickert mencionó el aumento en el uso de la inteligencia artificial para marcar contenidos como no deseados, indicando que Facebook no “espera para que estos… actores malos suban contenidos a Facebook antes de que pasen por nuestros sistemas de detección”. Además, presumió que gran parte de la “propaganda” que es borrada de Facebook “son contenidos que identificamos nosotros mismos antes de que nadie más” haya podido verlo.

Agregó que Facebook se ha aliado con una docena de otras compañías para mantener listas negras de contenido, con base en “huellas digitales únicas”. Esto significa que si una pieza de contenido, sea un video, una imagen o una declaración escrita, es marcada como no deseada por alguna de estas compañías, también será bloqueada en todas las redes sociales. Esta base de datos ahora incluye alrededor de 50.000 elementos de contenido y continúa creciendo, señalaron los oficiales.

En otras palabras, los gigantes tecnológicos han creado un sistema que se propaga de forma exhaustiva y en el que las máquinas, entrenadas para colaborar con la CIA, el FBI y las otras agencias de inteligencia estadounidenses, pueden marcar y bloquear contenidos incluso antes de que sean publicados.

Juniper Downs, la directora global de políticas públicas y relaciones gubernamentales en YouTube, igualmente se jactó de que Google utiliza “una mezcla entre la tecnología y los humanos para eliminar contenidos”, añadiendo que YouTube depende de un “programa de marcadores de confianza”, que permite “marcar de forma accionable” a usuarios, según su experiencia con “problemáticas como discursos de odio y terrorismo”, palabras que implican que estos “marcadores de confianza” están conectados a las agencias de inteligencia de EUA.

“El aprendizaje de las máquinas les está ayudando a los evaluadores humanos a eliminar casi cinco veces más videos que antes”, dijo Downs, añadiendo que las máquinas de Google son prácticamente automáticas. Dijo que este año habrán “10.000 personas en todo Google trabajando para abordar los contenidos que puedan quebrantar nuestras políticas”.

Downs declaró que, desde junio, YouTube ha “eliminado 160.000 videos y puesto fin a 30.000 canales por extremismo violento”. La compañía ha “revisado más de dos millones de videos” en colaboración con “la policía, le Gobierno” y “ONGs”.

Luego, Downs indicó que Google está dedicado activamente a promover lo que denominó “contradiscurso” (counter-speech), es decir, la promoción de narrativas propagandísticas. Señaló también que el programa Jigsaw de Google está desplegando “anuncios dirigidos y videos de YouTube para interrumpir la radicalización en línea” y “redirigiendo” a los usuarios a contenidos que Google aprueba.

La audiencia también incluyó la intervención de Clint Watts, un exagente del FBI, exoficial del Ejército de EUA, miembro del centro de pensamiento estadounidense German Marshall Fund y promotor líder de la censura en las redes sociales.

Watts presentó una justificación irrestricta para el uso potencial de estos masivos poderes, utilizando un caso hipotético que llamó “Anwar Awlaki llega a conocer a PizzaGate”.

“La principal inquietud yendo adelante”, manifestó, “podría ser un servicio de inteligencia extranjero, pretendiendo ser estadounidenses en las redes sociales, infiltrando un extremo político o el otro en EUA y reclutando estadounidenses inconscientes para que emprendan actos violentos contra un blanco que elija la potencia foránea”.

Según esta fórmula, la oposición social, a la que califica de “extremos políticos”, incluyendo toda política izquierdista, es producto de una intervención extranjera y, por ende, es traición. También la define como “terrorista”, en contenido, y, consecuentemente, criminal.

Watts expresa un temor extremo hacia el crecimiento generalizado de la oposición a las políticas del imperialismo estadounidense. “Las poblaciones menos educadas por todo el mundo, quienes llegan al ciberespacio principalmente por medio de sus teléfonos móviles, serán particularmente vulnerables a la manipulación por las redes sociales”.

El contenido de los testimonios el jueves evidencian que los preparativos de los grupos de poder para imponer formas de gobierno propias de un Estado policial se encuentran muy avanzados.

Los esfuerzos para controlar el discurso en línea son impulsados por una élite gobernante con un miedo inmenso a la oposición social. Entre una desigualdad social y una amenaza de guerra mundial cada vez mayores, amplios sectores de la población, en particular de la clase obrera, se ven cada vez más desilusionados con el sistema capitalista. Al no tener reformas sociales que ofrecer, las élites gobernantes ven la censura como el único medio para apuntalar su dominio.

A raíz de las declaraciones explosivas de la audiencia el jueves, es extraordinario que no recibieron ninguna cobertura importante en las transmisiones televisadas ni en la prensa gráfica.

La audiencia tuvo lugar tan solo un día después de que el World Socialist Web Site llevara a cabo su seminario en línea, “Organizando la resistencia a la censura del Internet”, con el presidente del WSWS, David North, y el periodista Chris Hedges.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de enero de 2018)