Facebook codifica su régimen de censura

por Andre Damon
28 abril 2018

Facebook, la compañía de redes sociales más grande del mundo, expuso sin ambages por vez primera los criterios que usa para censurar la expresión en su plataforma, puramente a su propia discreción, y sin supervisión legal o recurso.

Sus “pautas comunitarias” son tan generalizadas y amplias que efectivamente cualquier declaración que exprese cualquier opinión política crítica puede ser interpretada como violenta, difamatoria, “extremista”, “bullying” o —en el más indiscriminado y para cualquier propósito— “noticia falsa”, y señalizada para ser eliminada o censurada de manera indetectable.

Esas “pautas comunitarias” son usadas por 20.000 personas en departamentos de “seguridad” y “moderación” en Facebook —constituyendo la mayoría absoluta de los empleados de la compañía— para moldear el discurso político y bloquear contenido que considere objetable el monopolio tecnológico de masas y que no rinde cuentas.

El plato fuerte de este aparato de censura es la política de Facebook concerniente a las “noticias falsas”. En sus pautas comunitarias recientemente publicadas, el monopolio de las redes sociales dejó claro que no dejaría que los usuarios supieran que la difusión de su contenido está siendo bloqueada como “noticias falsas” porque tal censura es un “tema sensible”:

Reducir la difusión de noticias falsas en Facebook es una responsabilidad que nos tomamos en serio. También reconocemos que este es un tema desafiante y sensible. Queremos que la gente esté informada sin suprimir el discurso público productivo. También hay una línea delgada entre las noticias falsas y la sátira o la opinión. Por esas razones, no eliminamos las noticias falsas de Facebook sino que reducimos significativamente su distribución relegándola hacia más abajo en el agregador de noticias.

La campaña contra las “noticias falsas” empezó en noviembre de 2016, inmediatamente después de las elecciones de 2016, por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses, el Partido Demócrata, y los principales gigantes tecnológicos. Esta camarilla, impactada por la derrota electoral de Hillary Clinton, la candidata favorita del aparato militar y de inteligencia, y el apoyo generalizado por las ideas socialistas reflejado en el respaldo a la campaña de Bernie Sanders, inició una ofensiva mediática con el objetivo de achacar el crecimiento de la resistencia social al concepto amorfo y casi nunca definido de “noticia falsa”.

Aunque los cientos de relatos en los principales periódicos dedicados al tema nunca han definido qué son las “noticias falsas”, Hilary Clinton, en sus memorias de las elecciones de 2016, situó el origen de las “noticias falsas” en WikiLeaks y su publicación de documentos que revelaban que la campaña de Clinton había amañado las primarias de 2016 y se había implicado en relaciones corruptas con Wall Street.

Dado que nadie ha señalado nunca ninguna inexactitud en los reportajes de WikiLeaks, la implicación clara es que la definición de “noticia falsa” es cualquier información, cierta o falsa, que dañe o que desprestigie al Estado.

En otras palabras, el bloqueo de las “noticias falsas” por parte de los principales gigantes tecnológicos, trabajando en interés de las agencias de inteligencia estadounidenses, no es sino censura política.

Por ello, las palabras que escoge Facebook son muy significativas. Como la supresión de “noticias falsas”, es decir, la censura, es un “tema sensible”, la compañía lo hará en secreto, “reduciendo de manera significativa su difusión, relegándola hacia más abajo en el agregador de noticias”.

Aquí se aplica la máxima de La Rochefoucauld, “la hipocresía es el homenaje del vicio a la virtud”. Dado que los periodistas, los editores y los usuarios pondrían el grito en el cielo si su contenido fuera censurado, Facebook simplemente lleva a cabo su censura en secreto. Al bloquear la distribución en el agregador de noticias de Facebook, las medidas de la compañía tienen el mismo efecto que borrar contenido sin más, pero sin ninguna prueba legal de que la compañía viola los derechos de la Primera Enmienda de sus usuarios.

Aunque Facebook es la única compañía tecnológica que ha hablado abiertamente de esas medidas tan directamente, tanto Google como Twitter han admitido, mediante sus representantes legales en las deposiciones en el congreso que ellos siguen políticas similares para suprimir “noticias falsas” —es decir, puntos de vista opositores.

La admisión de Facebook es otra justificación de la campaña lanzada por el World Socialist Web Site para denunciar la censura política de Google y otros gigantes tecnológicos, una acusación hecha en una carta abierta publicada el 25 de agosto, que la compañía estaba implicada en “imponer listas negras directas y deliberadas en estilo autoritario”.

El World Socialist Web Site publicó su carta en respuesta a la revelación de que destacados sitios web de izquierdas, opositores a la guerra y socialistas tenían su tráfico desde Google disminuido en hasta el 75 por ciento desde que la compañía anunciara las medidas para “mejorar” su sistema de búsqueda.

Ahora está claro que las imputaciones del WSWS eran totalmente correctas. Los gigantes tecnológicos, sin que sus usuarios lo sepan, están bloqueando fuentes de noticias “alternativas” y promocionando medios de prensa “confiables”, incluyendo, como el director ejecutivo de Facebook Mark Zuckerberg ha dicho este año, el New York Times y el Wall Street Journal.

Las medidas tomadas en secreto para limitar la distribución de puntos de vista políticos críticos son acompañadas por medidas de censura más explícitas. En un informe trimestral publicado el lunes, Google se jactaba de que había eliminado más de 8 millones de vídeos de YouTube, de los cuales la inmensa mayoría —aproximadamente 6,7 millones— eran “primero señalizados para ser revisados por computadoras en vez de humanos”. Más de tres cuartos de los vídeos señalizados por los sistemas de inteligencia artificial de Google “fueron eliminados antes de recibir una sola revisión”.

La compañía declaró, “Implementar el aprendizaje por parte de las computadoras de hecho significa que hay más gente revisando el contenido, no menos. Nuestros sistemas se basan en revisiones humanas para evaluar si el contenido viola nuestras políticas”. Como Facebook, Google ha contratado un ejército de censores, y planea emplear a 10.000 personas en este departamento para fin de año.

Facebook y Google no tienen ninguna obligación legal de controlar su contenido. Como compañías de comunicaciones, ellas no son responsables ante la ley estadounidense por lo que digan o hagan sus usuarios en sus plataformas. Más bien, se han vuelto voluntariamente un brazo de la policía estadounidense y agencias del orden, aunque con una aclaración: como corporaciones privadas, exigen quedar exoneradas, engañosamente, de las protecciones bajo la Primera Enmienda que prohíben al Estado vulnerar la libertad de expresión.

El objetivo real de la represión por parte de los gigantes tecnológicos a la libertad de expresión no son las “noticias falsas”, el “contenido extremista” ni ninguna otra de las muchísimas frases recurrentes que se usan para justificar la censura. Es, más bien, el crecimiento de fuentes de noticias y análisis políticos opositoras y el uso de las redes sociales para organizar la resistencia. Como el movimiento huelguista por parte de los trabajadores en los Estados Unidos y en otros países sigue creciendo, los gigantes de la tecnología solo expandirán su ataque a la libertad de expresión.

Como lo ha mostrado la poderosa respuesta por parte de los trabajadores al mitin organizado por el World Socialist Web Site y el Partido Socialista por la Igualdad en la Wayne State University el fin de semana pasado, un sector creciente de los trabajadores ve la defensa de la expresión en internet como una tarea urgente. ¡Instamos a los trabajadores y a los jóvenes a contactar al WSWS y unirse a la lucha contra la censura en internet!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de abril de 2018)