Los trabajadores griegos protestan contra los ataques sociales por parte del gobierno de Syriza

por John Vassilopoulos
29 noviembre 2018

Huelgas y protestas han tenido lugar este mes en Grecia contra las políticas de austeridad que están siendo impuestas por el gobierno dirigido por Syriza de Alexis Tsipras en línea con las exigencias de la Unión Europea.

Una huelga general en el sector público fue convocada por ADEDY (la Confederación de Empleados Públicos) el 14 de noviembre. La huelga fue el primer paro de envergadura por parte de los trabajadores desde que Syriza abandonara el programa de “rescate” de la UE en agosto, bajo un acuerdo que aplicará la austeridad en el país por décadas. Los trabajadores del sector público han visto recortado su salario en un 40 por ciento desde 2010 y están exigiendo el fin de una congelación salarial y la restauración de lo que se llama el 13.o y el 14.o salario. A pesar de los enormes recortes infligidos a los trabajadores, ADEDY exigió apenas un aumento salarial del 2 ó 3 por ciento.

Una huelga general convocada por la federación sindical del sector privado Confederación General del Trabajo de Grecia (GSEE) está prevista para el 28 de noviembre. El GSEE está exigiendo la restauración de los convenios colectivos, pagas y jubilaciones y está haciendo la irrisoria exigencia de que el salario mínimo vuelva a su nivel anterior de €751 al mes.

Se espera que el transporte se vea afectado por la huelga, y que se detenga el metro de Atenas, los treses eléctricos y la red de tranvías. Los empleados del servicio de troleibuses ILPAP irán a la huelga, como también los trabajadores de los autobuses OASA durante parte del día. Los trabajadores de los ferris apoyarán la huelga, dejando atracados todos los ferris de pasajeros en todo el país.

Tan despreciado es el partido gobernante que en una conmemoración el 16 de noviembre del levantamiento estudiantil en el Politécnico de Atenas en 1973 contra la junta militar que gobernó Grecia de 1967 a 1974, miembros de una delegación de Syriza, incluyendo a dos ministros del gobierno, fueron obligados a irse en medio de furiosas protestas por su presencia.

El 20 de noviembre, docenas de miembros del sindicato de trabajadores municipales POE-OTA ocuparon en Ministerio de Trabajo como protesta por la muerte de un trabajador del servicio de recogida de residuos, quien murió al perder el control del camión que estaba manejando a primeras horas del 16 de noviembre. El accidente tuvo lugar cerca del principal vertedero de Atenas en Fyli en una concurrida autopista localizada al noroeste del centro de la ciudad.

Según cifras publicadas por POE-OTA, desde el verano de 2014, 43 trabajadores municipales en Grecia perdieron la vida en accidentes de trabajo, mientras que 58 han sido lesionados de gravedad. Estas muertes y lesiones están directamente relacionadas con la legislación de austeridad y antiobrera impuesta a lo largo de los últimos ocho años por los sucesivos gobiernos.

La semana anterior al incidente del 16 de noviembre, un trabajador perdió la vida, y otro resultó gravemente herido cuando los atropelló un coche al estar limpiando la acera en el mismo tramo de la carretera. Según las noticias, el trabajador era sordomudo y por lo tanto incapaz de oír el tráfico. El que una persona discapacitada se vea obligada a trabajar en un tramo tan concurrido de una calle por €495 (el salario mínimo mensual neto), con un completo desprecio por su seguridad, es testimonio de la crisis social producida por un ataque que ya lleva ocho años contra los niveles de vida y las condiciones de trabajo.

En los últimos tres años, Syriza ha implementado ataques brutales a las jubilaciones, ha desplazado cada vez más la carga a espaldas de la clase trabajadora, han atacado el derecho a la huelga y ha supervisado la privatización de los activos estatales como la Autoridad Portuaria del Pireo, vendida a la compañía china Cosco. Hace dos años, completó la privatización y la venta de 14 de los principales aeropuertos griegos al consorcio Fraport, dirigido por Alemania.

Además, 23 aeropuertos regionales han sido destinados a ser privatizados, así como más de 10.000 sitios arqueológicos y museos, muchos en Creta, en la ciudad de Chania o en sus alrededores. El sitio web Keep Talking Greece informó que solo en Chania, el gobierno está liquidando el “nuevo Museo Arqueológico, el museo arqueológico localizado dentro de la Iglesia San Francisco, el Museo Nacional Eleftherios Venizelos, el Archivo Histórico de Creta, varios fosos, fortificaciones y bastiones venecianos y bizantinos, así como propiedades donde se descubrieron importantes restos arqueológicos minoicos”.

El 11 de octubre, trabajadores de los sitios arqueológicos de Grecia y de museos de todo el país pararon por 24 horas para protestar por la transferencia de museos y sitios públicos al Fondo de Privatización. Los huelguistas en la Acrópolis de Atenas levantaron una pancarta que ponía “no está en venta”.

Tuvieron lugar muchas huelgas simbólicas, principalmente paros de 24 horas, convocadas por la GSEE y la ADEDY a lo largo de los últimos ocho años como manera de aliviar tensiones, mientras un gobierno tras otro imponía los dictados de austeridad de la UE y el FMI. Estas organizaciones sindicales están ampliamente desacreditadas y su incapacidad de mantener el control sobre los trabajadores ha causado una crisis dentro de la burocracia sindical. Ese es especialmente el caso con el Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), el sindicato aliado del Partido Comunista de Grecia (KKE). Como la segunda mayor facción tanto dentro de la GSEE como de la ADEDY, PAME ha jugado históricamente el papel de una oposición “militante” leal dentro de la burocracia.

La huelga en el sector público y la huelga propuesta en el sector privado fueron respaldadas por el PAME, que hizo campaña por una huelga general de 24 horas involucrando a la GSEE y la ADEDY para el 8 de noviembre, que no logró materializarse.

El primero de noviembre, trabajadores en un grupo de ocho sindicatos pararon en lo que fue dado en llamarse una “huelga intersectorial desde abajo”. Los sindicatos implicados incluían al SEFK, que abarca a docentes que trabajan en frontistiria —escuelas nocturnas repletas que preparan a estudiantes de secundaria para exámenes, el sindicato de camareros y trabajadores de cátering (SSM) y el sindicato que representa a los empleados de Nokia. Las demandas incluían el restablecimiento de la negociación colectiva y el rechazo de una ley reciente que permite al gobierno ajustar por decreto el salario mínimo, basándose en las exigencias de los grandes negocios para la “competitividad” aumentada.

La acción fue presentada como una alternativa a la propuesta de huelga del PAME y supuestamente independiente de las federaciones desacreditadas GSEE y ADEDY y que no rinden cuentas a los miembros de base de los locales sindicales.

En una entrevista para el diario EfSyn, Giorgos Christoforou, el jefe del sindicato de los empleados de Nokia de Grecia, declaró: “La motivación tras esta iniciativa era la posición de la GSEE para el así llamado ‘Día Nacional de Acción de la Alianza Social’” el 30 de mayo. (La Alianza Social incluye la Federación de Empleadores.) “Entonces dijimos que no podíamos seguir. Nos hartamos de esperar a la GSEE cuando iban a ir a la huelga junto con los empleadores”.

La huelga fue respaldada por el Frente para el Derrocamiento de Clase (META), el cual, aunque se presenta como una facción sindical no partidista de izquierdas, estuvo históricamente alineada a Syriza. La mayoría de sus miembros son ahora parte del grupo escindido de Syriza, Unidad Popular, que defiende un programa de autarquía nacional.

El parto del primero de noviembre también fue respaldado por el pseudoizquierdista Antarsya, en el cual el Partido Socialista de los Trabajadores (SEK) desempeña un papel desatacado. Antarsya tiene la mayoría de los escaños en el comité directivo del sindicato SEFK. META está encabezado por Giorgos Charisis, un veterano burócrata sindical que también había estado con Syriza y ahora está con Unidad Popular. En el pasado, Charisis había servido en el comité directivo de la ADEDY y actualmente está en el consejo ejecutivo del POE-OTA, el sindicato obrero municipal.

(Publicado originalmente en inglés el 27 de noviembre de 2018)