Facebook aumenta la censura en las redes sociales con el cierre de cuentas de extrema derecha

por Kevin Reed
7 mayo 2019

El jueves, Facebook prohibió las cuentas del editor derechista de InfoWars Alex Jones, el líder de la Nación del Islam Louis Farrakhan, las figuras derechistas Paul Joseph Watson y Milo Yiannopolous, la nacionalista derechista Laura Loomer y el autodenominado neo-nazi “problanco” Paul Nehlen.

La eliminación de estos individuos tanto de las plataformas de Facebook como de Instagram se confirmó en una declaración de la compañía a los medios de comunicación. "Siempre hemos prohibido a las personas u organizaciones que promueven la violencia y el odio, independientemente de su ideología. El proceso para evaluar a los infractores potenciales es extenso y es lo que nos llevó a nuestra decisión de eliminar estas cuentas hoy".

Un portavoz de Facebook también le dijo a CNN Business que la decisión de cerrar las cuentas fue producto de un proceso para determinar que una persona u organización es "peligrosa".

De acuerdo con el informe de CNN, entre los factores que Facebook considera están "si la persona u organización ha llamado alguna vez por violencia contra las personas por motivos de raza, origen étnico u origen nacional; si la persona ha sido identificada con una ideología de odio; si usan discursos de odio o insultos en su sección acerca de sus perfiles de redes sociales; y si han tenido páginas o grupos eliminados de Facebook por violar las reglas del discurso de odio".

En una plataforma de redes sociales que tiene 2,4 billones de usuarios activos en todo el mundo, ¿cómo es posible que empleados de Facebook desconocidos y anónimos tengan el poder de decidir quién es "peligroso" o qué es una "ideología de odio" o quién “participa en la violencia"? No hay ningún proceso por el cual un usuario u organización individual pueda oponerse o desafiar ser nombrado por Facebook como "extremista" o cuestionar el proceso por el cual su cuenta ha sido eliminada.

Facebook está restringiendo que otros expresen admiración o apoyen a una persona u organización prohibida, según el informe de CNN. Facebook también eliminará los grupos, las páginas y las cuentas creadas para representar a las personas prohibidas cuando "sepa que la persona está participando en el esfuerzo". Sin embargo, esta política "puede que no se aplique a ninguna o todas las personas prohibidas el jueves".

Las organizaciones de extrema derecha cuentan con el apoyo de poderosas facciones del Estado, un hecho demostrado por la denuncia de la decisión de Facebook por parte de Trump en Twitter durante el fin de semana. Por otro lado, todas las facciones del establecimiento político están unidas en su apoyo a la censura de la izquierda, por lo que las acciones de Facebook establecen otro precedente.

Las últimas justificaciones de Facebook por su censura son una desviación de las que han sido proporcionadas desde agosto del año pasado. En ese entonces, Facebook y otras plataformas de medios sociales como Twitter y YouTube utilizaron la excusa de "comportamiento inauténtico" y "campañas de influencia" respaldadas por Rusia o Irán para cerrar cuentas que fueron, en su mayor parte, de izquierda, o que oponían las políticas del gobierno estadounidense.

La campaña para prohibir a los editores de extrema derecha y nacionalistas de las redes sociales es una nueva etapa en la campaña lanzada contra las "noticias falsas" y la "intromisión rusa" durante las elecciones presidenciales de 2016. Tras la publicación del informe del abogado especial Robert Mueller, un aspecto de la campaña nearcarthita del Partido Demócrata contra Donald Trump es la mentira de que el descontento social y el conflicto de clases en Estados Unidos son producto de los bots rusos en las redes sociales.

La cobertura de la última censura de Facebook por parte de los medios de comunicación es prácticamente universal en su aprobación al ataque a la libertad de expresión. Un ejemplo es la columna del 3 de mayo de Clarence Page, del Chicago Tribune, titulada: “Facebook tiene la razón en quitar a abusadores como Farrakhan, Jones y Yiannopolous”. En ella, Page sostiene que la era digital ha traído una “nueva normalidad” en la cual los monopolios de las redes sociales "no solo tienen un derecho sino una obligación" de censurar.

El cambio hacia el silenciamiento de elementos de derecha de alto perfil, antisemitas y fascistas en las redes sociales no es de ninguna manera una desviación de la censura de Internet que ha estado en marcha durante los últimos dos años. Es parte de los preparativos de las elites gobernantes poner fin a la utilización de las plataformas de Internet y las redes sociales para coordinar y organizar la expansión de la lucha de clases que está en marcha y que está creciendo internacionalmente.

Las acciones emprendidas por las corporaciones de los medios sociales contra personas como Jones y Farrakhan, cuyas perspectivas odiosas se opone la gran mayoría del público, no se deben a su racismo, antisemitismo y nacionalismo extremo. La nueva ronda de censura es una prueba de los monopolios tecnológicos, en cooperación con el aparato de vigilancia e inteligencia del estado, para la supresión de la lucha política de masas contra el sistema capitalista.

La implementación de la "prohibición de enlaces", por la cual cualquier persona que comparta las opiniones de quienes han sido identificados como "peligrosos" puede ser censurada sin justificación, es una advertencia para todos los trabajadores y jóvenes. Las corporaciones de medios sociales como Facebook, Twitter, YouTube (Google) y otras están trabajando con el Estado para catalogar cada conversación, cada enlace compartido y cada comentario que se realiza en estas plataformas para identificar a aquellos que están interesados en ideas políticas que se oponen al imperialismo y al sistema de ganancias.

Como fue mostrado en Sri Lanka después de los bombardeos del domingo de Pascua que mataron a 300 personas, donde el gobierno bloqueó rápidamente el acceso público a todas las plataformas de redes sociales, el Estado está experimentando con técnicas para cerrar las discusiones en línea y la actividad política y organizativa de la insurgente clase obrera.

La amenaza de las fuerzas políticas de extrema derecha y fascistas es real. Si bien actualmente no existe un movimiento fascista de masas, la clase dominante está alentando a tales grupos en respuesta al crecimiento de un sentimiento anticapitalista. La lucha para derrotar al fascismo debe ser llevada a cabo por la clase obrera en base sobre un programa político para una revolución socialista, no en llamados para que las corporaciones o el Estado los silencien o detengan.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de mayo de 2019)