Una perspectiva socialista contra el retorno del fascismo en Europa

por Christoph Vandreier
10 mayo 2019

El sábado, 4 de mayo, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional celebró el Mitin En Línea Internacional del Primero de Mayo de 2019, el sexto Mitin del Primero de Mayo anual en línea celebrado por el CICI, el movimiento trotskista mundial. En el mitin se oyeron discursos sobre diferentes aspectos de la crisis mundial del capitalismo y las luchas de la clase trabajadora internacional de 12 destacados miembros del partido mundial y sus secciones y organizaciones simpatizantes de diferentes partes del mundo.

En los días venideros, el World Socialist Web Site publicará los textos de los discursos pronunciados en el mitin. Empezamos hoy con el informe de apertura, que estuvo a cargo de David North, el director de la junta editorial internacional del WSWS y director nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EUA).

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En nombre de la sección alemana del CICI, la Sozialistische Gleichheitspartei (SGP) [Partido Socialista por la Igualdad], me gustaría llevar un saludo revolucionario a esta manifestación.

Este primero de mayo se produce bajo condiciones extraordinarias. Mientras que la clase dominante está promoviendo fuerzas autoritarias e incluso fascistas, la clase obrera se está radicalizando y entrando en lucha.

Si uno se basara en la prensa oficial, parecería que toda la sociedad se está moviendo bruscamente hacia la derecha.

En la Unión Europea, 10 países ya son gobernados por partidos de extrema derecha. El primer ministro de extrema derecha y antisemita de Hungría, Victor Orban, se reunió recientemente con el fascistizante ministro del Interior de Italia, Mateo Salvini, para anunciar una nueva alianza de derecha en todo el continente.

En Austria, el FPÖ de extrema derecha acaba de distribuir un folleto del partido en el cumpleaños de Adolf Hitler en la ciudad donde nació, Braunau, atacando la integración de los refugiados y llamándolos "ratas". Esto no ha tenido ningún impacto en su coalición con el partido conservador ÖVP.

Pero el giro a la derecha no se limita a los Gobiernos que incluyen partidos abiertamente fascistizantes. En Francia, Emanuel Macron aclamó al dictador fascista, Philippe Pétain, y ha movilizado al ejército contra manifestantes pacíficos que se oponen a la creciente desigualdad social.

En Alemania, la gran coalición de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) está llevando a cabo el programa de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Se está construyendo una red de campamentos de deportación para refugiados en todo el país. Está rearmando rápidamente al ejército alemán y construyendo un Estado policial.

El servicio secreto está colaborando estrechamente con la AfD de extrema derecha y está vigilando y atacando a todos los que critican seriamente a los partidos de extrema derecha. Por primera vez, el SGP alemán se ha colocado en una lista de organizaciones extremistas de izquierda porque critica el capitalismo, el nacionalismo y a la AfD.

No hay duda al respecto: la elite gobernante se está moviendo rápidamente hacia la derecha y el capitalismo está cambiándose una vez más al fascismo y la guerra. Pero las amplias masas de la población trabajadora son profundamente hostiles hacia este desarrollo. Solo en Berlín, cientos de miles de trabajadores se han manifestado en contra de la AfD.

No han olvidado las experiencias de los años 30 y 40, cuando la burguesía llevó a Hitler al poder conscientemente para destruir toda oposición a la desigualdad social y la guerra. Los trabajadores recuerdan las consecuencias de esta conspiración. Hoy en día, es imposible caminar por la capital alemana sin encontrar monumentos y huellas históricas de la aniquilación. Y no hay una familia que no haya sido profundamente afectada por estos eventos horribles.

En oposición a la élite gobernante, la clase obrera se está moviendo hacia la izquierda. Hay huelgas de masas en Europa del Este, protestas contra los ataques sociales del Gobierno de Syriza en Grecia y el movimiento de los chalecos amarillos en Francia. Y esto es solo el comienzo. En Alemania, está creciendo un movimiento contra el alza en las rentas cuya demanda de expropiación de los propietarios está en la mente de todos.

El abismo entre la clase dominante y la población se ha vuelto insuperable. Es por eso por lo que la clase dominante se está dirigiendo una vez más hacia métodos autoritarios e incluso fascistas. Ahora quieren silenciar a todos los que mencionan la palabra socialismo.

La semana pasada, el líder de la organización juvenil del SPD socialdemócrata, Kevin Kühnert, declaró en una entrevista que está a favor del socialismo y explicó que el socialismo es, en su opinión, un conjunto de propuestas reformistas débiles que "restaurarían la promesa del Estado social de los años 70 y 80”.

Pero incluso estas demandas tibias desataron un alboroto en los sindicatos, el Gobierno, el propio SPD y prácticamente todos los periódicos del país. Kühnert fue comparado con Stalin y fue atacado por su "ideología marxista". La AfD pidió al servicio secreto que persiguiera al político del SPD.

La elite gobernante ya no acepta ni siquiera formas distorsionadas de crítica social, porque su Gobierno, el enriquecimiento perverso de la sociedad y el impulso hacia la guerra imperialista se han vuelto incompatibles con las necesidades sociales de las masas.

Este desarrollo confirma la lucha del SGP contra el retorno del fascismo en Alemania, que se resume y desarrolla en el libro ¿Por qué están de vuelta? Expusimos los intentos de falsificar la historia del Tercer Reich, cuyo objetivo es revivir todos sus métodos. Y demostramos que no hay oposición a esto dentro de la élite gobernante.

Después de que el profesor Jörg Baberowski de la Universidad Humboldt de Berlín dijera, en febrero de 2014 en el principal periódico de noticias de Alemania, Der Spiegel, que Hitler no era cruel y que el Holocausto no era diferente de los tiroteos masivos durante la guerra civil en Rusia, ni un miembro de la facultad de cualquier universidad en Alemania criticó sus declaraciones horribles.

Todo lo contrario. Representantes de todos los partidos parlamentarios en Alemania, incluido el partido La Izquierda, la mayoría de los medios corporativos y un número significativo de académicos defendieron a Baberowski cuando el SGP y el JEIIS [Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social] criticaron su trivialización de los crímenes de los nazis.

Por otro lado, el SGP ganó un amplio apoyo de los estudiantes y especialmente entre los trabajadores. Baberowski y compañía pueden reescribir la historia en sus círculos académicos podridos, pero no pueden borrar la memoria de los crímenes nazis en la población. No volverán a conquistar.

Y este no es solo el caso en Alemania. Cuando presenté el libro ¿Por qué están de vuelta? en Londres y en seis reuniones en los Estados Unidos en las últimas semanas, asistieron cientos de trabajadores y estudiantes, porque entendieron que se enfrentan exactamente a los mismos problemas.

Respondieron muy positivamente a la perspectiva de la movilización independiente de la clase trabajadora, la única fuerza social que puede detener el ascenso del fascismo. Y las reuniones mismas dejaron en claro que no es solo la clase obrera alemana la que vencerá el ascenso del fascismo, y no lo hará solo la clase obrera estadounidense, sino la clase obrera internacional.

Pero para hacerlo, la clase trabajadora requiere una perspectiva socialista y una dirección revolucionaria. Esta es la lección principal de la década de 1930 y de la lucha de Trotsky contra la traición de los socialdemócratas y los estalinistas, quienes rechazaron la amenaza del fascismo y se negaron a combatirla.

La tarea central es construir el Comité Internacional de la Cuarta Internacional en toda Europa e internacionalmente. Esa es la única manera de detener a los fascistas, y esta es la perspectiva por la que estamos luchando en las elecciones europeas.

(Publicado originalmente en inglés el 8 de mayo de 2019)