El surgimiento del Partido Brexit y cómo combatirlo

por Chris Marsden
24 mayo 2019

El clima político tóxico en el Reino Unido y la confusión generada entre los trabajadores por el referéndum del brexit y sus consecuencias son tales que se anticipa que el Partido Brexit de Nigel Farage quede de primero en las elecciones electorales de hoy en Europa.

Farage se está beneficiando de la hostilidad hacia la Unión Europea (UE) y está fomentando un nacionalismo "patriótico" nocivo y el chauvinismo antiinmigrante. Su partido también se basa en la postura desgastada de Farage como oponente de los grupos de poder y defensor de la "democracia".

Su mensaje central es que casi toda la "élite política" está traicionando el resultado de la votación del referéndum de 2016 para dejar la UE y que el brexit será el comienzo de una nueva era de la "autodeterminación" de Reino Unido.

La capacidad de este veneno político para ganar apoyo popular depende sobre todo del hecho de que el Partido Laborista bajo Jeremy Corbyn, al tiempo que propone un escenario complicado para un " brexit progresista" y/o un segundo referéndum, no ofrece una alternativa genuina para articular los intereses de la gran masa de trabajadores.

El Partido Laborista ha demostrado ser incapaz de unir a una clase trabajadora que sufre terribles dificultades sociales contra una clase dominante que, independientemente de sus divisiones sobre el brexit, comparte una agenda de austeridad sin fin, la destrucción de los derechos democráticos y un violento bandazo hacia el militarismo y la guerra.

En su lugar, todos los esfuerzos de Corbyn van a suprimir la lucha de clases, mientras que se centra exclusivamente en promover el laborismo a las grandes empresas como medio para garantizar su acceso libre de aranceles al mercado único europeo o para revertir el brexit. Esto ha significado que el debate político continúe enmarcándose en torno a la cuestión de pro-UE o anti-UE, contrario a los problemas de clase fundamentales que dividen al Reino Unido, Europa y el mundo entero.

Farage y compañía avanzan su campaña con la ayuda de una cobertura saturada de los medios de información porque la elite gobernante quiere retratarlo como la voz de los ajenos al sistema y del desafecto.

Mientras tanto, Corbyn dedicó semanas acurrucado en negociaciones inútiles, en última instancia, en busca de un "compromiso" sobre el brexit con la primera ministra conservadora, Theresa May. Fue solo ayer que incluso renovó su llamamiento para una elección general, sin un rastro de seriedad política y mucho después de que el daño estuviese consumado.

En estas circunstancias, Farage ha podido arrancar a los votantes conservadores, dejando al Partido Conservador sin apoyo, y combinarlos con su propia base de apoyo del casi desaparecido Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés). En el proceso, obtuvo el respaldo de una capa abrumadoramente de mayor edad de votantes laboristas en las áreas más desfavorecidas socialmente de las ciudades del norte.

Sin embargo, lo más sorprendente es que el apoyo al Partido Brexit entre la generación más joven es minúsculo, y la mayoría es hostil a un partido regresivo que se remonta a una supuesta "edad de oro" cuando Reino Unido era "su propio dueño". Según YouGov, 53 por ciento de las personas mayores de 65 años apoya el Partido Brexit, en comparación con solo el 10 por ciento de los menores de 25 años.

Farage intenta retratar las elecciones europeas, que verán una abstención masiva, como un plebiscito sobre el brexit y un arma contra cualquier intento de un segundo referéndum. Con este fin, se ha negado a emitir una agenda política para su nuevo partido formado solo en enero. Farage le dijo a la BBC que solo hablará sobre el brexit hasta la votación, dejando al partido basado únicamente en el apoyo para que el Reino Unido deje a la UE sin un acuerdo formal de retiro (para negociarlo en los términos de la Organización Mundial de Comercio) hasta que se puedan acordar nuevos acuerdos comerciales.

Farage también intentó distanciarse de su antiguo vehículo político después de que el UKIP se moviera cada vez más abiertamente hacia la extrema derecha, centrado en una agenda antimusulmana. Esto no sucedió sin dificultades. La persona que eligió para que encabezara su nuevo partido hasta que pudiera volver a hacerse cargo, Catherine Blaiklock, se vio obligada a renunciar después de que se reportaran sus tuits, como, por ejemplo: "El islam = sumisión, principalmente ante hombres violadores, parecería", acusando a los hombres musulmanes de "impregnar a las niñas blancas británicas para crear bebés musulmanes" y afirmar que los musulmanes en Occidente piensan que "algún día todo esto será nuestro".

Su renuncia fue seguida por la del tesorero del partido, Michael McGough, después de que se descubriera que había hecho publicaciones antisemitas y homofóbicas en las redes sociales. Esto dejó suspendida en el aire la declaración de Farage de que "no hay ninguna diferencia entre el Partido Brexit y el UKIP en términos de política", sino que "en términos de personal, hay una gran diferencia".

El propio Farage dio un lugar central a las políticas antimigrantes en la agenda del UKIP bajo su liderazgo. Es un admirador abierto de la lideresa de la ultraderechista Agrupación Nacional en Francia, Marine Le Pen, y del presidente de los Estados Unidos Donald Trump y ha aparecido en la plataforma de la Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) de extrema derecha. El personal que forma parte del frente del Partido Brexit está compuesto en su mayoría por exconservadores de derechas como él, incluyendo a la exsecretaria del Interior, Ann Widdecombe, y Annunziata Rees-Mogg, hermana del archipartidario del brexit Jacob Rees-Mogg.

Esto ha hecho que Farage llegue a depender de la hoja de parra provista por George Galloway, el demagogo estalinista que representó un papel clave en la campaña del “ brexit de izquierda" en 2016 junto con el entonces líder del UKIP, y que intentó sin éxito convertirse en el candidato del partido en una próxima elección parcial en Peterborough, y varios candidatos del Institute of Ideas libertario, agrupados en torno al sitio web Spiked .

Partidarios de Spiked como Claire Fox, son proclamados, así como Galloway, como la "cara izquierda" del Partido Brexit, a pesar de haberse movido hacia la derecha desde que el antiguo Partido Comunista Revolucionario se disolvió tras la restauración capitalista en la Unión Soviética. Su editor, Brendan O’Neill, se une a Galloway para retratar el Partido Brexit como un lugar donde la "izquierda" y la "derecha" pueden unirse felizmente. Su ascenso es "maravilloso de contemplar ... Este es un grupo de políticos y votantes que se unen en torno a una causa clara e importante: la defensa de la democracia".

El surgimiento del Partido Brexit es cualquier cosa menos "maravilloso". Es el producto enfermo del cultivo de las divisiones más políticamente peligrosas en la clase obrera que ha dejado a dos facciones capitalistas de derecha libres para pelear entre ellas sobre la mejor manera de defender los intereses estratégicos del imperialismo británico.

Los conservadores a favor y en contra del brexit han pasado casi una década imponiendo una "era de austeridad" a la clase trabajadora.

El informe final de Philip Alston, el relator especial de Naciones Unidas, sobre la pobreza extrema, publicado ayer, afirma que los recortes "ideológicos" a los servicios públicos desde 2010 han llevado a "consecuencias trágicas". La red de seguridad social británica ha sido "eliminada deliberadamente y reemplazada por un espíritu severo e indiferente" similar al de una casa de trabajo del siglo XIX, dejando a los más pobres del Reino Unido con vidas que son "solitarias, pobres, desagradables, brutales y cortas".

“El empobrecimiento sistemático de una parte significativa de la población británica" ha dejado a 14 millones, una quinta parte de la población, en la pobreza y a 1,5 millones en la indigencia con menos de $10 por día, según cifras de 2017.

Ya sea en el marco de un bloque comercial y militar de la UE, como sostienen los que apoyan quedarse, o fuera y en estrecha alianza con el imperialismo estadounidense, continuará la agenda de austeridad compartida por todos los partidos y Gobiernos capitalistas en Reino Unido, Europa e internacionalmente.

Toda Europa se encuentra afectada por recortes salvajes, con casi 142 millones de europeos en riesgo de pobreza basados en una línea de pobreza de solo €10.000 al año, casi un tercio de la población. Sin embargo, como en el Reino Unido con el Partido Brexit de Farage, es la extrema derecha la que se ha beneficiado políticamente de esto. Lo ha hecho mediante la explotación de la hostilidad hacia la agenda proausteridad de todos los principales partidos de Europa y la xenofobia provocada por las medidas oficiales contra los inmigrantes.

Independientemente de las negaciones de Farage, ya ha estado en el centro de la creación de dos partidos de extrema derecha: UKIP y su filial, For Britain. El Partido Brexit evolucionará fácilmente a lo largo de líneas similares. Su ascenso es una expresión peculiar de un fenómeno general en el que la erupción de antagonismos nacionales y sociales está rasgando a Europa.

En una reunión de partidos de extrema derecha en Italia, el primer ministro adjunto Matteo Salvini, líder del partido Lega, instó a Farage a alinear su Partido Brexit con una nueva alianza de la extrema derecha en el Parlamento Europeo. Estos incluyen la Agrupación Nacional de Francia, Alternativa para Alemania, el Partido de los Finlandeses, el Partido Popular Danés y el Partido de la Libertad de Austria. Le dijo a la BBC: "Es una Europa hermosa y estoy esperando a que se una a Nigel Farage ... Podemos trabajar juntos, espero".

Farage puede rechazar este llamamiento por razones tácticas, pero el Guardian reveló ayer que un nuevo documental lo muestra en discusión con el exasesor de Trump, Steve Bannon, sobre asumir el papel de liderazgo en su "Movimiento" propuesto, una alianza en gran medida abortiva de los partidos de extrema derecha que pretendía incluir al húngaro Viktor Orbán y al asesino en masa Rodrigo Duterte de las Filipinas. Farage responde diciendo: "Conceptualmente me gusta", describiendo el Movimiento planeado "la lucha contra los globalistas".

No puede oponerse al ascenso de la extrema derecha apoyando a la UE, que es un instrumento de las grandes empresas para atacar a la clase obrera y perseguir la guerra comercial y el rearme militar en todo el mundo. No puede encararse por medio de partidos procapitalistas como el Laborista en el Reino Unido. Solo puede oponerse en una lucha contra el capitalismo y por el socialismo.

No es a través de un giro hacia el nacionalismo basado en el mito de un retorno a un Reino Unido reformista, sino una ofensiva unificada de la clase obrera en todo el continente en lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Esto crearía las condiciones para utilizar los inmensos recursos naturales y la capacidad productiva de Europa, ahora derrochados en hacer más ricos a los ya asquerosamente ricos, para satisfacer las necesidades de todos los trabajadores a un trabajo digno, educación, atención médica y un hogar seguro.

Este camino nuevo se vuelve posible gracias al estallido de la lucha de clases que ahora tiene lugar en toda Europa e internacionalmente contra la austeridad, como lo demuestra el aumento en el número de huelgas y las determinadas protestas como las de los chalecos amarillos de Francia. Su realización política depende de construir una dirección socialista revolucionaria en la clase obrera, el Partido Socialista por la Igualdad en Reino Unido y nuestros partidos hermanos en Francia, Alemania y en todo el mundo organizados en el Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de mayo de 2019)