La Organización Mundial de la Salud declara oficialmente “emergencia sanitaria global”

por James Cogan
1 febrero 2020

La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió ayer declarar formalmente el brote de 2019-nCoV, el nuevo coronavirus identificado por primera vez en la ciudad china de Wuhan, como una "Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional (PHEIC, sigla en inglés)". La clasificación PHEIC solo fue creada por la OMS hasta 2005, después de la pandemia de SARS 2002–2003. Se ha declarado en cinco ocasiones desde entonces, en respuesta a la gripe porcina de 2009, los brotes en 2014 de ébola y polio, el virus Zika 2016 y el resurgimiento de ébola en África central en 2019.

Las autoridades chinas informaron anoche que el número de casos confirmados del 2019-nCoV ha alcanzado al menos 8.100. El virus se ha propagado desde su origen en Wuhan a toda China continental y ahora todo el mundo. Al menos 100 casos, predominantemente de personas que visitaron o provienen de Wuhan, han sido diagnosticadas en Taiwán, Hong Kong, Macao, Singapur, Nepal, India, Sri Lanka, Tailandia, Vietnam, Camboya, Malasia, Filipinas, Australia, Corea del Sur, Japón, Emiratos Árabes Unidos, Alemania, Francia, Finlandia, Estados Unidos y Canadá. Docenas de casos sospechosos están bajo investigación en otros países.

Estudiantes en fila para lavarse las manos y evitar contacto del coronavirus antes de su clase matutina en el colegio de Phnom Penh, Camboya, martes, 28 de enero de 2020 [Crédito: AP Photo/Heng Sinith]

El número de muertes directamente relacionadas con el 2019-nCoV, que puede conducir a una neumonía grave que no se puede tratar con antibióticos ni medicamentos antivirales existentes, actualmente es de 171. Todas las muertes fueron en China y, según las autoridades chinas, fueron principalmente Personas mayores con afecciones médicas existentes. La tasa de mortalidad, alrededor del 2.7 por ciento, es baja en comparación con otros brotes de coronavirus como el SARS y el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS). Como con cualquier virus, existe la posibilidad de que, a medida que se propaga, pueda mutar en una cepa mucho más mortal.

Al igual que el SARS y el MERS, el 2019-nCoV es un virus animal que ha migrado para infectar a los humanos, probablemente originándose en murciélagos o serpientes. En la actualidad, los científicos postulan que se está transmitiendo entre las personas a través de "gotitas" respiratorias que se propagan al toser, por lo que lo más probable es que solo se puedan contraer si alguien está cerca y de manera prolongada a un individuo infectado. A modo de comparación, el virus de la gripe común, que se propaga entre las personas con mucha más facilidad, ha infectado al menos a 15 millones de estadounidenses y ha causado al menos 8.200 muertes solo en la temporada de gripe 2019-2020.

Al designar el 2019-nCoV como una emergencia de salud pública mundial, los funcionarios de la OMS tomaron en cuenta la evidencia de que la tasa de transmisión de persona a persona fuera de China está aumentando.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo en una conferencia de prensa anoche: “La razón principal de esta declaración no es por lo que está sucediendo en China, sino por lo que está sucediendo en otros países. Nuestra mayor preocupación es la posibilidad de que el virus se propague a países con sistemas de salud más débiles y que no están preparados para enfrentarlo”.

Los medios de comunicación en general han interpretado esta declaración como una referencia a los llamados países subdesarrollados o del "Tercer Mundo". De hecho, Estados Unidos, donde ahora hay un caso reportado de transmisión de persona a persona en Chicago, ocuparía un lugar destacado en la lista de preocupaciones. Decenas de millones de personas viven en extrema pobreza y carecen de seguro médico, mientras que el sistema de salud pública carece drásticamente de recursos. Si varios miles de pacientes buscaran tratamiento al mismo tiempo para enfermedades respiratorias severas en una ciudad estadounidense importante, esto abrumaría por completo el sistema médico. Existe una situación comparable en prácticamente todos los llamados países capitalistas "avanzados".

Los peligros aumentan por la probabilidad de que una vacuna para el 2019-nCoV no se desarrolle durante al menos cuatro meses y lo más probable es que no esté disponible para el despliegue a la población general durante más de un año. Un factor en el tiempo es la falta de colaboración entre docenas de clínicas médicas rivales a nivel internacional, que se esforzarán por patentar una vacuna para que sus propietarios corporativos puedan beneficiarse de su venta.

La falta de preparación internacional para pandemias graves, en términos de instalaciones médicas adecuadas, salas de cuarentena dedicadas y equipos de investigación coordinados, se refleja en el pánico de las respuestas al anuncio del coronavirus en todo el mundo.

En China, según los informes, los trabajadores de la salud han tenido que lidiar con kits de pruebas insuficientes para diagnosticar el virus y la escasez de trajes de protección para garantizar su propia seguridad. En un hospital de Wuhan, una enfermera le dijo a CNN que al menos 30 de los 500 empleados ahora están infectados. Los hospitales se han quedado sin camas y les dicen a las personas que se vayan a sus casas a menos que presenten síntomas graves. Las autoridades chinas han trasladado 1.800 médicos y especialistas adicionales a la provincia de Hubei, mientras que dos hospitales temporales con 2.300 camas combinadas se están construyendo rápidamente para hacer frente al número de pacientes.

Desde el 22 de enero, el Gobierno chino ha tratado de aislar Wuhan y otras ciudades de la provincia de Hubei para tratar de detener la propagación del virus. En total, unos 50 millones de personas viven bajo prohibiciones de viaje. Sin embargo, al igual que con todas esas medidas generales, aquellos con riqueza y poder fácilmente las eluden. Además, el 2019-nCoV se identificó por primera vez a fines de diciembre. Para cuando se declaró la cuarentena, unos cinco millones de personas habían entrado y salido de Wuhan, la ciudad más grande del centro de China, incluidos miles que viajaron al extranjero. Un factor en la propagación del virus fue que las personas viajaron a otros lugares de China porque no podían recibir tratamiento en la ciudad.

Mucho después de que el virus se haya globalizado, la mayoría de las aerolíneas ahora han suspendido o reducido sus vuelos dentro y fuera de China. Los aeropuertos internacionales han implementado medidas de detección elaboradas para tratar de identificar posibles portadores del virus, aunque las personas infectadas no presentan ningún síntoma durante un período de siete a 10 días. Rusia y Corea del Norte han sellado sus fronteras con China. En Italia, las autoridades en pánico se negaron a permitir que miles de personas a bordo de un crucero desembarcaran debido a la sospecha de que dos pasajeros pudieron haber sido infectados. Los resultados de la prueba fueron negativos.

Varios países han organizado vuelos para evacuar a sus ciudadanos de la región de Wuhan, pero luego los pusieron en cuarentena en condiciones a menudo deficientes. El Gobierno australiano brilla por su insensibilidad. Está tratando de cobrar a cientos de ciudadanos australianos $1.000 para ser evacuados y tiene la intención de aislarlos en la remota isla de Navidad en el océano Índico y alojarlos en las sombrías instalaciones construidas para encarcelar a los llamados refugiados ilegales.

En medio de las tensiones geoestratégicas y económicas entre Estados Unidos y sus aliados con China, varios demagogos están aprovechando la oportunidad que presenta el brote de virus para avivar la xenofobia antichina y hacer elogios nacionalistas sobre sus propios países.

El Washington Post criticó al Gobierno chino en el titular de un editorial ayer por haber "puesto a todos en riesgo" debido al retraso entre el momento en que se identificó el virus y se anunciaran advertencias sanitarias y medidas drásticas de cuarentena. El Post sugirió que, en los Estados Unidos, la "prensa libre" habría asegurado que la información surgiera más rápidamente. De hecho, como ha surgido una y otra vez, los principales periódicos y redes de difusión estadounidenses colaboran tan íntimamente para censurar la información en nombre del Gobierno y la clase dominante corporativa, como sus homólogos chinos.

El diario Australian, propiedad de Rupert Murdoch, publicó hoy un artículo particularmente obsceno del académico derechista Salvatore Babones. Él dio a entender que la razón por la cual los coronavirus han migrado de animales a humanos en China y no en Australia fue porque los chinos, debido al confucianismo y el "comunismo", confiaron en el Estado y no se "autoorganizaron" para garantizar el saneamiento y la salud pública.

Babone escribió: "La sociedad civil australiana logra lo que 100 millones de burócratas no pueden lograr: garantiza una buena salud pública al promover prácticas seguras en todos los rincones de la economía, casi todo el tiempo".

La total estupidez de tales afirmaciones nacionalistas se puede ver en la forma en que décadas de indiferencia e inacción del Gobierno australiano han dejado a la población totalmente sin preparación para el devastador impacto de las sequías, incendios e inundaciones vinculadas al cambio climático. Las personas han tenido que "autoorganizarse" en ciudades y regiones afectadas por incendios en las últimas semanas debido a que los servicios de emergencia y las redes de apoyo social han estado tan privados de recursos que no pueden proporcionar la asistencia necesaria.

El brote del virus, como los desastres naturales relacionados con el cambio climático que causan estragos en las vidas de millones de personas, plantea claramente la necesidad de una planificación y organización científicas e internacionales y la inversión de cientos de miles de millones de dólares en infraestructura de salud y seguridad, servicios de emergencia y medidas preventivas. El obstáculo es el sistema capitalista, que subordina la vida económica y social a la acumulación de ganancias privadas para una minoría y mantiene la división de la economía global integrada e interdependiente en Estados nacionales competidores.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 31 de enero de 2020)