Terry Jones (1942-2020): de Monty Python a Geoffrey Chaucer

por Paul Bond
10 febrero 2020

Junto con su rol en el desarrollo de la comedia británica, Terry Jones, escritor y director de Monty Python, que falleció a los 77 años, realizó contribuciones importantes a la erudición chauceriana y la historia medieval. También se pronunció ampliamente, con ingenio y agudeza característicos, contra la guerra de Irak de 2003, liderada por Estados Unidos.

Terry Jones leyendo en 2007

Jones nació en Gales en 1942. Cuando era niño la familia se mudó a Surrey, donde recibió una educación primaria de clase media antes de ir a Oxford a estudiar literatura inglesa.

Sin Oxford, dijo él, “no habría conocido a Mike Palin o Geoffrey Chaucer—y sin esos dos encuentros el resto de mi vida habría sido muy diferente”.

Jones vio por primera vez a Michael Palin interpretando material de comedia en una fiesta de Navidad de la universidad y comenzaron a escribir juntos. De la literatura inglesa Jones “se desvió hacia la historia”, una decisión que daría forma a su trabajo posterior.

Palin, cuyas mejores actuaciones se destacan por su decencia cómica y honestidad, dijo que lo primero que notó fue “qué buen tipo era [Terry]. No tenía aires de superioridad”.

Ambos tuvieron ideas similares sobre el humor, “principalmente porque a los dos nos gustaban los personajes; ambos entendimos que la comedia no era solamente bromas”.

Curiosamente, los Python representaron a una generación de cómicos de posguerra. Antes de la aparición de The Goon Show (1951-1960), el prestigioso programa cómico de la BBC con Spike Milligan y Peter Sellers, entre otros, gran parte de la comedia radial británica fue educada y se basó en latiguillos, pero cómicos más jóvenes llevaron a los guiones imaginativos de Milligan y su acercamiento inventivo a la comedia a otro nivel.

Jones quería abandonar los remates de chistes como punto final de una escena cómica; prefería el vaivén y la yuxtaposición de un flujo de corriente de conciencia hacia un material nuevo. Milligan adoptó un enfoque similar en su serie de televisión.

Jones y Palin actuaron en el festival de Edimburgo con Oxford Revue y allí conocieron a David Frost y a John Cleese, Graham Chapman y Eric Idle, futuros integrantes de Python. Idle tuiteó que él “amó [a Jones] en el momento en que lo vio en el escenario del Festival de Edimburgo en 1963”.

Después de la universidad, Jones trabajó como redactor publicitario para Anglia Television y comenzó a escribir regularmente con Palin, creando escenas cómicas para programas de la BBC. Fueron escritores regulares de The Frost Report, junto con Idle, Cleese y Chapman, la primera vez que todos trabajaron juntos.

Jones y Palin también trabajaron con Idle en el programa infantil Do Not Adjust Your Set, con animaciones de otro futuro Python, Terry Gilliam, y música de Bonzo Dog Doo-Dah Band. Neil Innes, de los Bonzos, que murió el mes pasado, se convirtió en el colaborador musical habitual de Python.

Jones y Palin hicieron The Complete and Utter History of Britain para London Weekend Television en 1969, pero fue decepcionante. Jones dijo que esto lo convenció de que “tienes que controlar todo. No solo actúas en las cosas, también tienes que dirigirlas”.

El proyecto que le permitió explorar ese aspecto de la producción comenzó ese año. Cleese y su escritor socio Chapman sugirieron asociarse con Jones y Palin. Ellos aceptaron si podían incluir a Idle y Gilliam—y al hacerlo formaron Monty Python con su primera creación, Monty Python’s Flying Circus (Circo Ambulante).

Foto en grupo del equipo de Monty Python en 1969. Fila de atrás: Graham Chapman, Eric Idle, Terry Gilliam; Primera fila: Terry Jones, John Cleese, Michael Palin

La combinación de asociaciones y contribuciones de escritura tan diferentes aseguró el carácter disruptivo y novedoso del programa. Con una duración de 45 episodios en cuatro series (1969 a 1974), algunos no resisten una revisión, pero en el mejor de los casos es ingenioso y gratamente inconformista. Cuando Milligan se rebelaba contra la burocracia y oficialidad de los tiempos de guerra, los Python reaccionaban contra la complacencia en la vida de posguerra.

A veces, Python siente demasiado el terreno competitivo y volátil de escritores educados y rivales que solía ser. Cleese favoreció el formato clásico de escena humorística y humor verbal (al notar la aversión de Cleese hacia las improvisaciones, Gilliam lo calificó de “fundamentalista con respecto al humor”) mientras que Jones presionó por un mayor contenido visual y una estructura más fluida de rutinas sin finales pulcros.

Si bien esto alimentó las tensiones (Jones arrojó una silla a Cleese durante una sesión de escritura), también condujo a Jones a su propia visión. Como intérprete, a menudo parece menos llamativo en Python que sus colegas. Le falta la determinación de Cleese para dominar, la habilidad de Palin para producir algo inesperado y extraño de manera subversiva de parte de un hombre común y aplastado, o la insinuación deliberadamente vulgar de Idle. En cambio, Jones era el aluminio o el color, el que interpretaba a ancianas caricaturescas, a un alegre organista desnudo y a un hombre extremadamente inglés que enseñaba italiano a italiano nativos.

En mi opinión, su momento de actuación más perceptivo en la serie es como un soldado miope que entrecierra los ojos y mancha los lentes con sus dedos para leer la “broma más divertida del mundo”. También se convirtió en uno de los cuerpos desnudos más famosos de la comedia y, luego, retrató al personaje más grotesco jamás creado por Python, el señor Creosota.

La calidez y el afecto son los aspectos más fuertes de la mayoría de su obra, ya sean las parodias amorosas de la ficción eduardiana que escribió con Palin para Ripping Yarns, o la naturaleza fantasiosa de su trabajo para niños. También podía tender al provincianismo, como en Personal Services (1987), sobre la matrona de un burdel suburbano para hombres mayores, pero Jones se deleitaba con cualquier reacción conservadora. Dijo con orgullo que había dirigido tres de las cuatro películas prohibidas en Irlanda.

Se sintió subestimado y “oprimido” en Python. La serie televisiva culminó agriamente y sin energía, con Cleese poco involucrado en los programas finales. Al hablar sobre la última reunión de Python, Jones comentó con una sonrisa, “¡John [Cleese] sigue siendo tan desagradable conmigo como lo fue siempre!”.

Terry Jones (sentado) en un sketch durante la gira de reunión de Monty Python en 2014

Afortunadamente, siguieron trabajando juntos en películas (Jones luego describió a Python como “un buen matrimonio”). La primera fue una recopilación de escenas cómicas del programa, pero la maravillosa Los caballeros de la mesa cuadrada (Monty Python and the Holy Grail, 1975) les permitió a ambos ingresar a un nuevo territorio. Dirigida por Jones y Gilliam, la leyenda arturiana les hizo explorar nuevas direcciones.

Gilliam se dedicó más al cine, mientras que Jones expresó por primera vez su pasión continua por la historia y la literatura medievales. Dirigió las dos películas siguientes de Python en solitario, lo que dio algo de alivio a Gilliam (“dirigir a los Python fue un trabajo duro”) y también resaltó las diferencias entre ambos.

Sobre La vida de Brian (1979), Gilliam dijo: “Terry y yo estamos de acuerdo en muchas cosas, pero estamos en desacuerdo en casi la misma cantidad. Construimos este set extraordinario para el atrio de Pilato, pero no lo ves por la forma en que Terry lo filmó. Lo filmó para resaltar la comedia de personajes, que es la forma correcta”.

Es la película más cohesionada de los Python, en parte porque los diferentes equipos de escritura trabajaron más estrechamente en su preparación. Muchos grupos religiosos la atacaron y Gilliam dijo alegremente, “Logramos que los católicos, los protestantes y los judíos se enojaran con nosotros”.

En el Reino Unido, la Iglesia de Inglaterra lideró la carga. El ataque infantil y petulante de Malcolm Muggeridge y el obispo de Southwark a unos visiblemente enojados Palin y Cleese en una tertulia ayudó, en palabras de Palin, a “romper la suposición de que la religión era algo con lo cual el sistema le decía a la gente cómo debía hablar. Se avergonzaron a sí mismos haciendo un caso patético”.

Jones fue cortés y moderado en su defensa de la película y señaló que “está apoyando algunas de las creencias que personalmente encuentro difíciles de justificar. El error es [considerar] que un ataque contra la religión institucionaliza es una blasfemia”.

Durante Los caballeros comenzó la investigación para su aclamado Chaucer’s Knight (1980). Al examinar el registro de las batallas en las que luchó el personaje de Chaucer, Jones argumentó que el Caballero era menos un héroe idealizado que un matón mercenario. Su libro cuidadosamente argumentado sigue siendo una lectura importante.

Jones fue un estudiante entusiasta de la Edad Media: escribió más sobre Chaucer, intentó corregir el registro histórico de Ricardo II y presentó documentales sobre el período. Al describir de forma pícara al Renacimiento como “un movimiento retrógrado”, trató de resaltar la modernidad de la Edad Media y las preguntas historiográficas de cómo vemos al período: “El mundo medieval no fue un tiempo de estancamiento o ignorancia. Mucho de lo que suponemos que es ignorancia medieval es, de hecho, nuestra propia ignorancia sobre el mundo medieval”.

Estos entusiasmos están en sus libros para niños, comenzando con Erik the Viking (1983), que luego filmó. No siempre tuvo éxito con los estudios de cine. Su galardonada adaptación de El viento en los sauces ( Wind in the Willows ) (1996) fue “arruinada por el politiqueo de los estudios … nadie la vio”.

Dijo que estaba más orgulloso de sus libros para niños y sus “cosas académicas”, a las que llamó “mis mejores partes”.

Ese entusiasmo histórico, empero, combinó una actitud positiva y humana con un cierto pesimismo político. Jones dijo que su “tema constante es que el mundo medieval es similar al nuestro en el sentido de que las mismas personas siempre se aprovechan de las mismas personas. La humanidad no cambia a lo largo de los siglos”.

Esta combinación de decencia, humanidad y frustración política marcó su oposición a la guerra de Irak y sus secuelas. Dejó de ver los programas de noticias de la BBC, que en su opinión fueron intimidados por el Informe Hutton respecto a la supuesta muerte por suicidio del inspector de armas Dr. David Kelly.

Sus mejores columnas periodísticas contra la guerra, incluidas en el libro Terry Jones’s War on the War on Terror: Observations and Denunciations by a Founding Member of Monty Python, se erizan con justa ira. Cuando un informe de la Royal Society en 2003 sugirió que los peces podían sentir dolor, Jones escribió que “tal vez es hora de gobernar los asuntos humanos con el principio de que los seres humanos también sienten dolor”.

En 2016, le diagnosticaron una demencia frontotemporal que destruyó su habilidad para comunicarse. Es una muestra de la humanidad de Jones que este decidiera donar su cerebro post mortem para la investigación neurológica de la demencia.

(Publicado originalmente en inglés el 31 de enero de 2020)