Protestas en Louisville continúan día después de que la policía y la Guardia Nacional maten al dueño de un restaurante local

por Jerry White
4 junio 2020

Las protestas en Louisville (Kentucky) continuaron el lunes por la noche, desafiando las amenazas de Trump de movilizar las tropas militares contra los manifestantes y los ataques de la policía el domingo por la noche, que provocaron decenas de heridos y la muerte del propietario de un restaurante local. David McAtee, un afroamericano de 53 años, resultó mortalmente herido cuando la policía y las tropas de la Guardia Nacional abrieron fuego contra los manifestantes en el oeste de Louisville, poco después de la medianoche del lunes.

Al igual que las protestas en al menos 140 ciudades de los Estados Unidos, las protestas de Louisville han sido multirraciales y se han compuesto principalmente de trabajadores y jóvenes. No sólo fueron provocadas por el asesinato policial de George Floyd en Minneapolis, sino también por el asesinato de Breonna Taylor, una afroamericana de 26 años de edad, técnica médica de urgencias asesinada por la policía de Louisville el 13 de marzo.

El Louisville Courier-Journal informó de que David McAtee, propietario del restaurante YaYas BBQ, cerca de la esquina de la calle 26 y Broadway, había recibido un disparo cuando la policía y las tropas de la Guardia Nacional estaban disolviendo una "gran multitud" que se había reunido después del toque de queda en el aparcamiento situado en el exterior de un Dinos Food Mart. Según los miembros de la familia, McAtee murió mientras protegía a su sobrina de una lluvia de disparos.

Manifestantes se reunieron en el oeste de Louisville el lunes por la tarde

En una declaración posterior al tiroteo, el jefe del Departamento de Policía Metropolitana de Louisville, Steve Conrad, afirmó que las fuerzas policiales y militares "devolvieron el fuego" después de que alguien les disparara por primera vez. Sin embargo, no se ha presentado ninguna prueba de ello, y la policía afirmó posteriormente que las cámaras de su cuerpo no se habían encendido. Esto ha provocado una indignación aún mayor porque los tres policías involucrados en la incursión asesina en la casa de Breonna Taylor afirmaron que no llevaban cámaras.

En un esfuerzo por apaciguar la ira por el último asesinato y encubrimiento, el alcalde Greg Fischer anunció que Conrad había sido despedido. El jefe de policía, sin embargo, ya había anunciado que se retiraría a finales de junio por la muerte de Taylor.

El gobernador demócrata de Kentucky, Andy Beshear, anunció que la policía estatal llevaría a cabo la investigación del asesinato de McAtee, afirmando que su investigación sería "independiente" y "transparente". Beshear anunció entonces que el toque de queda continuaría y que las tropas de la Guardia Nacional se mantendrían, a pesar de la ira por los disparos a civiles.

Odessa Riley, la madre de McAtee, dijo al Courier-Journal que su hijo era un "pilar de la comunidad" y un "buen hijo". Añadió: "Todo lo que hizo en la esquina de la barbacoa es tratar de hacer un dólar para él y su familia. Y ellos vinieron y mataron a mi hijo". Otros miembros de la familia dijeron que la Guardia Nacional necesitaba ser sacada de la ciudad.

El lunes por la noche, cientos de trabajadores y jóvenes se reunieron cerca del lugar donde McAtee fue asesinado y en el centro de Louisville, mientras helicópteros militares sobrevolaban y la policía local y estatal, junto con tropas de la Guardia Nacional fuertemente armadas, los amenazaban. Al caer el toque de queda, la policía y otras fuerzas dispararon gases lacrimógenos y persiguieron a los manifestantes.

La policía ya ha llevado a cabo decenas de detenciones, incluidas 40 sólo el domingo por la noche. Entre los arrestados se encontraba el Profesor del Año de la Escuela Secundaria de Kentucky 2020, Matt Kaufmann, que enseña inglés en la Escuela Secundaria Marion C. Moore. El profesor "fue arrestado esta noche por protestar y defender a #BreonnaTaylor y por las vidas negras en Louisville", escribió la activista local Hannah Drake en Facebook. "No hay forma de que no fuera pacífico", dijo. "Está físicamente bien pero un poco maltratado".

Al igual que las otras ciudades donde se producen protestas masivas contra los asesinatos de la policía, Louisville es un caldero de tensión social. La ciudad más grande de Kentucky, con una población del área metropolitana de 1,2 millones, Louisville es un importante centro industrial y de transporte, con más de 13.000 trabajadores automotrices en dos plantas de Ford, el gigantesco centro aéreo World Port de United Parcel Service, y el parque de electrodomésticos GE. Ha habido una gran ira por las condiciones de trabajo inseguras en cada uno de estos lugares de trabajo durante la pandemia de COVID-19.

El veterano trabajador de UPS World Port, Roml Ellis, de 55 años, murió a causa de COVID-19 en abril. Casi 4.000 trabajadores de GE Appliance, que fue vendida por General Electric en 2016 y ahora es propiedad de Haier, con sede en China, amenazaron con ir a la huelga después de que varios trabajadores dieron positivo. Los maestros de las escuelas públicas del condado de Jefferson también desempeñaron el papel principal en las huelgas salvajes por el estancamiento de los salarios y la inadecuada financiación de las escuelas el año pasado, que sólo se intensificarán después de la pérdida de ingresos debido al impacto económico de la pandemia.

"Tengo mucho que decir no sólo sobre George Floyd, sino también sobre Breonna Taylor", dijo un trabajador de la planta de camiones de Ford Kentucky al WSWS. "Breonna fue brutalmente asesinada durante una redada de orden de registro, y fue una trabajadora de primeros auxilios en Louisville.

"Los oficiales de policía han sido corruptos desde el principio de los tiempos. Esto ha estado pasando demasiado tiempo. Todo llega a un punto crítico. Sólo porque seas un oficial de policía no te da derecho a seguir matando a nuestros conciudadanos. Es hora de que tomemos una posición. Tienes que defender algo o caer en cualquier cosa.Creo en la protesta y en hacer que se escuche tu voz".

"Los trabajadores de aquí están asqueados por estos asesinatos, especialmente el inocente socorrista que fue disparado al menos ocho veces", añadió un veterano trabajador de Ford. "La gente, sin importar si son blancos o negros, están hartos de esto. Es por eso que están ahí fuera protestando.

"Todo el asunto es un desastre. Volvemos a trabajar en Ford. Han hecho algunas cosas para mejorar la seguridad, pero la gente está trabajando muy cerca unos de otros en la línea de montaje de puertas y otras líneas. Nuestras vidas están siendo puestas en peligro. Están construyendo los coches aunque no los estén vendiendo. Los ricos se han hecho aún más ricos desde que la pandemia golpeó. Pero pronto nos dirán que no hay dinero para las escuelas y otras cosas que los trabajadores necesitan".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de mayo de 2020)