Florida registra un máximo de 15.300 casos de COVID-19 en un día, cuando la pandemia satura infraestructura médica

por Benjamin Mateus
14 julio 2020

El coronavirus ha infectado a más de 13 millones de personas en todo el mundo, adicionando un millón de casos en menos de cinco días. El mundo ha visto más de 200,000 casos diarios durante cinco días consecutivos. Las muertes globales también se han mantenido consistentemente por encima de las 5,000 en el mismo período. Independientemente de los factores que se han citado para explicar la disminución de las tasas de letalidad (enfermos más jóvenes, mejores tratamientos, más capacidad de pruebas), según los informes, las agencias internacionales de salud se están preparando para noticias sombrías. Las muertes siempre van a la zaga de los casos entre dos y cuatro semanas.

La pandemia en los Estados Unidos se ha desplazado cualitativamente en una dirección peligrosa, sin verse obstaculizada por la falta de un esfuerzo significativo por parte de los funcionarios federales, estatales y locales para contener, y mucho menos restringir, su trayectoria. Desde el 14 de junio, el número de casos diarios se ha triplicado, con tasas sostenidas de más de 60,000 por día. Como se había predicho, la tasa de mortalidad, después de alcanzar su promedio mínimo de siete días, de 516 muertes diarias el 5 de julio, en menos de una semana ha crecido en un 40 por ciento a 723 muertes por día.

Florida rompió el récord de casos diarios, registrando 15,300 casos el domingo, superando así los máximos anteriores establecidos por California el miércoles pasado de 11,694 casos y los 11,571 casos de Nueva York el 15 de abril. El 9 de julio, Texas reportó 11,394 casos. El viernes, Georgia llegó a un máximo diario de 4,484 casos. Wisconsin anotó un máximo diario de 926 casos el sábado, después de que se cuadruplicaran desde mediados de junio. Se han reportado picos similares en nuevos casos en Idaho, Oklahoma, Tennessee y West Virginia.

Filas de vehículos fuera de un sitio de pruebas para el COVID-19 en el estadio Hard Rock, miércoles, 8 de julio de 2020, en Miami Gardens, Florida (AP Photo/Wilfredo Lee)

Las tasas de prueba positivas de Florida han aumentado del 5 por ciento el mes pasado al 19 por ciento. Sin embargo, el pico de hospitalizaciones no llegará hasta dentro de varias semanas. El CEO de Advent Health, Terry Shaw, dijo en “Face the Nation” que la situación es muy estresante, pero mantuvo una actitud empresarial para promover y promocionar las capacidades de sus instalaciones. Eligió no aprovechar la oportunidad para exigir el cierre del estado, enfatizando la necesidad de una mayor responsabilidad personal.

Admitió que la capacidad de la unidad de cuidados intensivos (UCI) de Advent es de hasta el 90 por ciento. Advent tiene más de 30 instalaciones en el estado. Cuando le preguntaron sobre la apertura del parque temático de Disney, Shaw solo agregó que confiaba en la capacidad de Disney para operar de manera segura y añadió que él tiene personalmente boletos de temporada de Disney.

Además, ante la gran cantidad de casos en Florida, el gobernador Ron DeSantis se atrevió a presionar para la reapertura de las escuelas en solo unas pocas semanas, y afirmó: “Estoy seguro de que, si lo puede hacer Home Depot, si lo puede hacer Walmart, si puedes hacer estas cosas, podemos hacerlo en las escuelas”. Claramente, las escuelas y los niños son los equivalentes de las tiendas y productos básicos.

Los hospitales de varios condados de Florida han tenido que detener todas las cirugías electivas nuevamente para desviar recursos para el aumento de COVID-19. Los 3.232 pacientes hospitalizados en los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach representan el 42 por ciento de todos los pacientes hospitalizados en todo el país por el coronavirus.

Scott Gottlieb, excomisionado de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, sigla en inglés), también culpó a la irresponsabilidad de que los jóvenes sean complacientes y no tomen las precauciones necesarias. Dijo que espera ver aumentos en la tasa de mortalidad ya que el virus ahora está regresando a una población vulnerable con casos crecientes en hogares de ancianos.

Según un informe del Wall Street Journal del sábado, las instalaciones de adultos mayores en Tampa y Houston han visto un aumento acumulado de 800 por ciento en nuevos casos desde la última semana de mayo, con más de 400 casos combinados. Phoenix experimentó un aumento del 900 por ciento en estos casos, y los hogares de ancianos informaron 545 casos nuevos. Estas tendencias son similares en Miami y San Antonio. Estas mismas instalaciones se están quedando sin equipo de protección para el personal y las enfermeras que atienden a los ancianos e inválidos. El veinticinco por ciento de estas instalaciones tienen menos de una semana de suministros disponibles.

Además de la calamidad, debido al rápido aumento del número de casos de COVID-19, los laboratorios nacionales como Quest Diagnostics y LabCorp han reportado retrasos significativos en el tiempo de respuesta. La demanda de pruebas se ha disparado mientras los suministros se están agotando rápidamente en las áreas más afectadas del Sun Belt o extremo sur del país. Cuando los resultados de las pruebas se informaban previamente en uno o dos días, ahora demoran entre cuatro y seis días, y a veces más. Incluso la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, tuvo que esperar ocho días antes de recibir sus resultados confirmando que había sido infectada.

Desde finales de abril, cuando la capacidad de pruebas de los EE.UU. había alcanzado 200,000 por día, esta capacidad se ha triplicado, pero el aumento en los casos está agotando la capacidad de los proveedores para atender el paso acelerado de las solicitudes. Algunas ciudades y estados se están procediendo a solicitar que un médico ordene la prueba para frenar la demanda. Otros lugares, como Austin, Texas, están comenzando a racionar pruebas solo para aquellos que presentan síntomas de COVID-19.

Estos retrasos en las pruebas crean un nuevo conjunto de problemas que afectan la capacidad de los departamentos de salud pública para realizar el seguimiento de contactos. Según el doctor Amesh A. Adalja, del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, “si el resultado de una prueba demora más de cinco días, es probable que no cumpla el propósito de la prueba. Necesitamos poder hacer pruebas para identificar casos, aislarlos y rastrear sus contactos. Y cualquier retraso impide ese proceso”. Muchos trabajadores de la salud han recurrido a las redes sociales para expresar sus frustraciones por estos retrasos. Una enfermera en Arizona dijo que podía recibir el resultado en un día si le pagaba a un laboratorio premier cerca de $300 por la prueba.

Dado que hay un retraso de varios días desde el momento en que una persona se infecta hasta el momento en que es contagiosa, los días adicionales en el retraso en las pruebas sugieren que estos saltos horribles en los casos representan personas infectadas desde hace dos semanas. Como no se están tomando medidas reales más allá de fomentar la “responsabilidad personal” en el uso de mascarillas, evitar congregarse en multitudes y cerrar algunos clubes nocturnos, ninguna iniciativa real está siendo implementada para contener este virus extremadamente contagioso.

Una de las condiciones fundamentales para volver a los estrictos cierres era un aumento en casos que estuviera cerca de saturar la infraestructura de atención médica.

Las pruebas son solo una de las tantas necesidades, incluyendo equipos de protección personal, mascarillas, suministros médicos, oxígeno y personal adecuado para proporcionar atención y tratamiento integrales a la población. Joseph Kanter, un director médico regional para el área del Gran Nueva Orleans, que ha visto un aumento rápido de casos, le dijo al Wall Street Journal: “Este es un fracaso estadounidense. Llevamos cinco meses en esta epidemia y no podemos resolverla”.

El Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, dijo a MSNBC: “La forma en que vamos a maximizar nuestra seguridad, salud y economía en general es cerrándolo de una vez por todas y volver lenta y gradualmente ... y viviendo con eso hasta que obtengamos una vacuna”. Admitió que podría haber situaciones en las que el “freno” tuviera que colocarse para controlar los brotes en grupos. También agregó que este mes más de 1,000 trabajadores de la salud han muerto por el coronavirus.

Sin embargo, no ha habido ninguna discusión en los medios sobre la creación de grandes hospitales móviles para manejar el aumento de casos en las devastadas ciudades del Sun Belt que se enfrentan al colapso de la atención médica. No hay discusiones sobre la movilización de los recursos que Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, sigla en inglés) había organizado en Chicago, Nueva York y otros centros urbanos para manejar los nuevos casos que inundan las salas de emergencia. Mientras tanto, el condado de Nueces, que incluye la ciudad de Corpus Christi, Texas, informó que la morgue está llena. El médico forense del condado solicitó urgentemente que se proporcionen camiones refrigerados, también conocidos como remolques móviles de morgue. Austin y el condado de Travis han hecho solicitudes similares. El condado de Hidalgo compartirá sus recursos con el vecino condado de Cameron.

Mientras tanto, los hospitales en Houston están informando a los servicios de emergencias que sus instalaciones están desviando a pacientes, ya que no los pueden recibir de manera segura. Están teniendo dificultades para asignar cualquier espacio disponible para la atención y el tratamiento de pacientes con COVID-19. El jueves, 3.812 personas fueron hospitalizadas, incluidos más de 1.000 pacientes ingresados a unidades de cuidados intensivos. Sin embargo, el estado se ha negado a emitir una orden de “quedarse en casa” para aliviar la carga de estas instalaciones.

La indiferencia ante la difícil situación de las personas, el impacto en las comunidades y la tensión en la infraestructura médica por parte de la Casa Blanca, los partidos demócrata y republicano y sus gobernadores estatales es un acto criminal. Esta política de negligencia maligna e “inmunidad de rebaño” deriva su lógica de las condiciones socioeconómicas que han visto la decadencia capitalista asumir dimensiones parasitarias y sociópatas. Estas condiciones de rápido deterioro conducirán a otro resurgimiento de la oposición de masas. Muy posiblemente, el intento de golpe de Estado de Trump en junio fue solo un ensayo general para su respuesta a la próxima protesta masiva que explotará en el escenario mundial.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de julio de 2020)