Los países europeos obligan a los niños a volver a la escuela en medio de rebrotes de COVID-19

por Alejandro López
24 agosto 2020

La campaña por reabrir las escuelas después de las vacaciones de verano sigue sin parar en toda Europa mientras el resurgir de la pandemia de COVID-19 se acelera en todo el continente.

Diecinueve países europeos han cruzado un umbral clave de totales de infección acumulativos de 14 días mayores a 20 por 100.000 habitantes, considerado un nivel de alarma temprano por muchos expertos sanitarios, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. Luxemburgo y España han informado de más de 100 nuevos casos por 100.000 personas, seguidos de Malta que ha registrado más de 80, Bélgica con más de 60, y Francia y Países Bajos con más de 40. El Reino Unido tiene 20,7.

España sigue siendo el epicentro del rebrote del virus en Europa. Hay más de 1.000 brotes del virus actualmente activos. El viernes se informó de más de 3.650 infecciones más el día anterior, mientras que las muertes semanales también se han elevado a 125 personas. La cifra de muertes en España sigue siendo de las más altas de Europa, con al menos 44.868 víctimas.

La clase dirigente española no utilizó el tiempo ganado por los confinamientos impuestos a finales de marzo y abril para prepararse para el previsible resurgimiento del virus. Faltan doce mil rastreadores, los hospitales están al borde del colapso en partes del país debido a la falta de personal médico, y las residencias de ancianos están registrando un número significativo de aumentos, después de que 20.000 muertes entre los ancianos fueran atribuidas al COVID-19 entre marzo y mayo. Hasta la recolección de datos se ha vuelto un problema.

Día tras día, las cifras que ofrece el ministerio son más bajas que las que dan las oficinas de prensa de las comunidades autónomas del país.

En Alemania, el virus se está disparando ahora. El país promocionado ampliamente como modelo para contener el virus en Europa después de implementar una política temprana y agresiva de tests y rastreos, informó de 1.707 nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas, el aumento más alto en un solo día desde abril. El número nacional de infectados se ha elevado a 228.261 casos del virus, con 9.253 muertes relacionadas, según datos compilados en el Instituto Robert Kock para enfermedades infecciosas.

Francia informó de 4.771 nuevas infecciones, y su total diario fue de más de 3.000 por cuarta vez en los últimos cinco días. El ministerio de sanidad dijo en una declaración: "Todos los indicadores siguen subiendo y la transmisión del virus se está fortaleciendo entre todos los grupos etarios afectados, adultos jóvenes en particular".

En Italia, el virus otra vez está subiendo rápidamente. La semana pasada, Roma registró 629 nuevos casos en 24 horas, 500 más que en los dos días anteriores. Tales cifras no habían sido vistas desde mayo, cuando Italia era el epicentro del virus en Europa. Ayer, otras 845 personas dieron positivo.

Aunque esta primavera mostró claramente los estragos mortales del virus, todos los gobiernos europeos están de acuerdo en que no debería haber más confinamientos para detener su expansión. En cambio, insisten en que las escuelas reabran en todas partes —a pesar de que la reapertura de las escuelas ha acelerado la expansión del virus en zonas de América del Norte y del Sur— para que los trabajadores puedan volver plenamente al trabajo y pueda proseguir la extracción de ganancias. Si se pierden vidas, pues hala: el COVID-19 es, como dijo un médico estadounidense, un "virus de pobres".

En una entrevista con la revista Paris Match, el presidente Emmanuel Macron declaró que el pueblo francés tendrá que soportar el virus: "No podemos cerrar el país porque los daños colaterales del confinamiento son considerables. El riesgo cero no existe nunca en ninguna sociedad. Tenemos que responder a esta ansiedad sin caer en la doctrina del riesgo cero".

En España, Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, declaró: "No podemos hacer que nuestros hijos no estudien. No podemos poner en riesgo la competitividad de nuestros hijos", declaró. Fingiendo comprensión hacia los niños de clase obrera, Simón señaló que hay que hacer un "esfuerzo" para abrir las escuelas porque "es muy fácil proponer la educación en línea para aquellos que tienen los recursos adecuados", porque "no es lo mismo un niño que tiene su propia habitación, ordenador y buen Wi-Fi que un niño que comparte habitación con muchos hermanos, padres, y que no tiene ordenador o Wi-Fi".

Destacadas autoridades políticas de Europa han hecho declaraciones cínicas comparables. Esconden el hecho de que durante más de una década han estado recortando los recursos de las escuelas, al tiempo que brindaban efectivo sin límites a los rescates de bancos y empresas, y al tiempo que inundaban con más miles de millones a los contratistas militares y las guerras imperialistas. La pandemia ha sido utilziada para entregar más billones para los rescates bancarios, todo lo cual está siendo recuperado de la población con el coste de la vida y la salud de la clase trabajadora.

Por todo el continente está creciendo la resistencia contra esta política. Sin embargo, los sindicatos, los principales agentes de la campaña por el regreso al trabajo en los propios lugares de trabajo, están interviniendo para suprimir la oposición creciente.

En el Reino Unido, donde el Sindicato Nacional de Educación apoya la reapertura de las escuelas en septiembre, los docentes celebraron protestas en las calles ayer en todo el país con demandas tales como equipo protector personal (EPP) gratuito, pruebas semanales de COVID-19 para los docentes, y la posibilidad de cerrar aulas si las tasas de infección locales llegan a un nivel escogido. Aunque todas las declaraciones de los sindicatos hablan de reabrir con seguridad, hacen cuanto pueden por no luchar por hacer más seguras las escuelas y por no luchar contra los planes de reapertura descaradamente insegura del gobierno conservador.

En Alemania, crece el descontento entre los docentes después de que por lo menos 41 escuelas en Berlín informaran de que estudiantes o profesores se han infectado, menos de una quincena después de que reabrieran las escuelas en Alemania. No obstante, el sindicato Educación y Ciencia (GEW) está apoyando la reapertura de las escuelas. El GEW también se ha pronunciado en contra del uso obligatorio de la mascarilla en el aula, que es lo que exigen urgentemente los virólogos.

En Francia, a pesar de la mayor subida semanal de casos confirmados de coronavirus desde el pico máximo de su brote nacional en marzo, Macron insistió: "El regreso a las escuelas se producirá en los próximos días". A pesar del protocolo sanitario más reciente, adoptado por Macron a finales de julio y que relajaba el distanciamiento social, las mascarillas obligatorias para los docentes y el mezclar a los estudiantes, la principal demanda del sindicato docente SNUipp-FSU es aplazar el comienzo del nuevo año lectivo unos pocos días.

El secretario general del SNUipp-FSU Guislaine David dijo: "Estamos pidiendo aplazar el comienzo del año escolar. ... Lo ideal sería que dispusiéramos de la semana del 31 para poder preparar un regreso pacífico la semana siguiente".

En España, los docentes han convocado una huelga en la Comunidad de Madrid a principios del nuevo año escolar por la falta de cualquier protocolo para la reapertura de las escuelas en la región. Aunque el sentimiento es generalizado en toda España, los sindicatos están pidiendo una huelga solo contra el gobierno regional del derechista Partido Popular (PP). Esto permite a los partidos gobernantes, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el partido "populista de izquierda" Podemos, salir limpios en las regiones en las que gobiernan.

Los sindicatos están de acuerdo con la política del regreso a las escuelas. La secretaria general para educación de CCOO, Isabel Galvín, dijo explícitamente: "Nos movilizamos porque queremos volver a las escuelas y quedarnos allí. No queremos que se nos ponga en confinamiento en la semana en la que empezamos. Estamos trabajando duro para que todos los sectores vuelvan a su actividad y tenemos que comprometernos para que haya clases presenciales. Los niños tienen que volver a las escuelas para su educación y su estabilidad emocional".

Es crítico que los trabajadores y jóvenes de toda Europa pongan en pie sus propios comités de acción, independientes de los sindicatos, para preparar huelgas contra la reapertura de las escuelas y el previsible aumento de las muertes que ello provocará.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de agosto de 2020)