En medio del aumento explosivo de nuevos casos de COVID-19

La Casa Blanca ataca a Fauci por sugerir que Trump no se toma la pandemia “en serio”

por Benjamin Matteus
3 noviembre 2020

El sábado, la Casa Blanca emprendió contra el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, después de que el principal experto en enfermedades infecciosas de la nación dijera al Washington Post que los EE.UU. superaría los 100.000 nuevos casos de coronavirus al día y vería aumentar el número de muertes a menos que hubiera un “cambio abrupto” en la política con respecto a la pandemia.

Fauci habló mientras los EE.UU. registraba un nuevo récord diario de 100.000 casos el viernes, junto con un aumento de las hospitalizaciones que amenaza con abrumar el sistema de salud.

“Nos espera mucho daño”, dijo Fauci al periódico. “No es una buena situación. Todas las estrellas están alineadas en el lugar equivocado al entrar en la temporada de otoño e invierno, con la gente congregándose dentro de casa. No podrías estar peor posicionado”.

El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, testifica durante una audiencia del Subcomité de la Cámara de Representantes sobre la crisis del Coronavirus, el viernes 31 de julio de 2020 en el Capitolio de Washington. (Kevin Dietsch/Pool vía AP)

Fauci criticó directamente al asesor principal de Trump sobre la pandemia, el Dr. Scott Atlas, quien se opone al uso de mascarillas o a cualquier otra medida para frenar el virus. “Tengo verdaderos problemas con ese tipo”, dijo, añadiendo que su enfoque de la pandemia “no tiene ningún sentido”. Refiriéndose a la reciente declaración del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, de que la Administración no busca controlar la pandemia, Fauci dijo, “Me quito el sombrero ante él por admitir la estrategia”.

Fauci continuó comparando la actitud de la campaña demócrata de Biden favorablemente ante la estridente oposición de Trump a las medidas para contener el virus mortal. Dijo que Biden “lo está tomando en serio desde una perspectiva de salud pública”, mientras que Trump está “mirándolo desde una perspectiva diferente... la economía y reabrir el país”.

De hecho, Biden y los demócratas, si bien apoyan de boquilla el consejo de los científicos de tomar medidas para frenar la propagación del virus, apoyan la esencia de la política de “inmunidad colectiva” de Trump, que obliga a los trabajadores a volver a las fábricas y a los maestros y estudiantes a volver a las escuelas para reanudar plenamente el flujo de ganancias a las empresas y los bancos. Los demócratas votaron casi unánimemente a favor del rescate multimillonario de la élite financiera corporativa el pasado mes de marzo, y luego permitieron que expirara la ayuda mínima a los millones de personas despedidas en la pandemia para aumentar la presión sobre los trabajadores para que regresaran a los lugares de trabajo inseguros. De cara al futuro, Biden propone poco más que animar a la gente a usar mascarillas.

Sin embargo, en los últimos días de la campaña electoral, Trump está redoblando su oposición abierta a las medidas para contener el virus. Está tratando de avivar las fuerzas de la extrema derecha en un intento de secuestrar las elecciones y permanecer en el poder, independientemente del resultado de la votación. En sus recientes manifestaciones —en las que miles de partidarios, en su mayoría desenmascarados, se mantuvieron hombro con hombro— ha repetido su afirmación de que el país está “dando vuelta a la esquina” en lo que respecta a la pandemia. A esto ha añadido la acusación de que los médicos y los hospitales están inflando el número de casos para ganar más dinero y ha denunciado a los medios de comunicación por concentrar la atención en la pandemia.

El sábado, el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, dijo que era “inaceptable y que rompe con todas las normas que el Dr. Fauci, un miembro de alto rango del Grupo de Trabajo sobre el Coronavirus del presidente y alguien que ha elogiado las acciones del presidente Trump a lo largo de esta pandemia, elija tres días antes de una elección jugar a la política”.

En una llamada con el personal de su campaña la semana pasada, Trump dijo, “La gente está cansada del COVID. Tengo los mítines más grandes que he tenido, y tenemos el COVID... La gente está cansada de escuchar a Fauci y a todos estos idiotas”.

Mientras tanto, un nuevo estudio de la Universidad de Stanford que analiza los datos epidemiológicos de las manifestaciones de Trump descubrió que han resultado en más de 30.000 infecciones y 700 muertes.

El mes pasado vio una explosión de nuevos casos debido a la campaña de regreso al trabajo que están llevando a cabo ambos partidos corporativos. En la primera semana de octubre se registraron 329.797 casos acumulados, mientras que en la última semana de octubre esta cifra había saltado a 571.416, un aumento del 73 por ciento.

Desde el primer caso reportado en los EE.UU. de una persona diagnosticada con COVID-19, ahora hay más de 9,4 millones de casos en poco más de nueve meses. Al ritmo actual, esta cifra superará los 10 millones al final de la semana.

Con más de 236.000 muertes hasta la fecha, el Instituto de Evaluación y Métrica de la Salud proyecta que más de 170.000 personas más podrían morir antes del 1 de febrero, lo que eleva la cifra total de muertos a más de 400.000. El Dr. Michael Mina, profesor de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard, dijo al National Public Radio: “Es probable que veamos explosiones masivas de casos y brotes que podrían hacer que lo que hemos visto hasta ahora parezca que no ha sido mucho”.

Si gana las elecciones y logra llegar al poder en enero, Biden no hará nada para abordar seriamente ni la crisis de salud pública ni la catástrofe social resultante de la respuesta oficial a la pandemia. La política de una Administración de Biden se asemejará a la de líderes europeos como Angela Merkel en Alemania y Emmanuel Macron en Francia, que se han visto obligados a imponer cierres parciales ante un aumento masivo de casos en sus respectivos países, manteniendo abiertas las fábricas y escuelas, vectores clave para la transmisión del virus.

En el programa de CNN “State of the Union” del domingo, el gobernador demócrata de Wisconsin, Tony Evers, hizo una evaluación devastadora del impacto de la pandemia en su estado durante las últimas semanas. Sin embargo, cuando se le preguntó si consideraría la posibilidad de imponer otro cierre, dijo: “No. No estoy considerando un cierre”.

El 24 de marzo, el World Socialist Web Site escribió sobre el rescate de la Ley CARES que se estaba finalizando: “Este enorme despilfarro no tiene nada que ver con ayudarle a la gente que está en peligro, ya sea médica o financieramente, por la epidemia y la dislocación económica que ha causado. La aristocracia financiera ha aprovechado la crisis de salud pública como una oportunidad para asaltar el Tesoro federal, saqueando al pueblo estadounidense y agarrando todo lo que pueda”.

Este análisis ha sido plenamente confirmado por los acontecimientos posteriores.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de noviembre de 2020)

 

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