CNN y Spiegel intensifican campaña antirrusa sobre caso Navalny

por Clara Weiss
18 diciembre 2020

El lunes, CNN y la revista de noticias alemana Der Spiegel, en colaboración con Bellingcat y el medio ruso The Insider, publicaron importantes artículos sobre el presunto envenenamiento de la figura derechista de oposición rusa Alexei Navalny. Los medios afirman haber identificado a los miembros de la “unidad de élite del FSB” que supuestamente tenían la tarea de matar a Navalny con el agente nervioso Novichok.

Navalny, el líder de la oposición liberal respaldada por los imperialistas contra el presidente ruso Vladimir Putin, se enfermó el 20 de agosto en un vuelo desde la ciudad siberiana de Tomsk a Moscú. Las historias de CNN y Spiegel tratan como un hecho el envenenamiento de Navalny con Novichok a instancias del jefe del Estado ruso. En realidad, sin embargo, hasta el día de hoy, no se ha presentado ni una pizca de evidencia para sustentar la afirmación de que Navalny fue envenenado con Novichok, y mucho menos que Putin tuvo algo que ver con eso.

Alexey Navalny (Fuente: Wikimedia/Alexy Yushenkov)

Los rastros de Novichok solo fueron descubiertos en un laboratorio de Múnich del ejército alemán (Bundeswehr) después de que Navalny fuera trasladado, debido a la intervención directa de la canciller alemana Angela Merkel, al hospital Charité en Berlín. Desde el principio hasta el fin, la historia del envenenamiento de Navalny ha estado plagada de contradicciones, ninguna de las cuales Spiegel ni CNN se molestaron en abordar. La contradicción más flagrante de todas es que no solo Navalny sobrevivió a un ataque con un veneno diseñado para matar casi instantáneamente, sino que ni una sola persona en los alrededores inmediatos de Navalny mostró el mínimo síntoma de envenenamiento. En el también muy dudoso envenenamiento de Sergei y Yulia Skripal en Salisbury, Reino Unido, una persona no relacionada con los Skripal murió al entrar en contacto con una pequeña cantidad de Novichok. Hubo que evacuar edificios enteros.

Sin embargo, no solo Navalny, sino también una botella de agua que supuestamente contenía rastros de Novichok fueron transportados a través de la mitad de Rusia sin que una sola persona tuviera el más mínimo síntoma de enfermedad, excepto Navalny. Navalny dijo más tarde en una extraña entrevista rusa que solo podía comparar su supuesta experiencia cercana a la muerte con el efecto “de un dementor en Harry Potter”.

Las historias de Spiegel y CNN son una continuación aún más discordante de este caso dudoso. La historia de Spiegel intenta convencer a sus lectores de las “graves” secuelas del envenenamiento con Novichok citando a Navalny: “Recientemente fui a trotar y luego tuve calambres musculares”. Tanto CNN como Spiegel sugieren que un intento anterior de “envenenar” a Navalny o su esposa pudo haber ocurrido justo antes de eso en Kaliningrado. ¿La evidencia? Su esposa, Yulia Navalnaya, experimentó “repentinamente agotamiento y desorientación” una tarde y tuvo que ir a descansar al hotel. “Expertos” anónimos le dijeron a CNN que tales “síntomas son consistentes con una dosis baja de envenenamiento”. Según Spiegel, los “síntomas” apenas duraron hasta la noche y se sintió perfectamente bien después de dormir.

CNN, Spiegel, Insider y Bellingcat afirman haber identificado la “unidad de élite FSB” que supuestamente había seguido a Navalny en 30 viajes desde 2017. Un artículo publicado por Bellingcat explicaba que solo habían necesitado “un poco de búsqueda creativa en Google (o Yandexing) y unos cien euros en criptomonedas para pagar en una plataforma de pago automatizado, no muy diferente a Amazon o Lexis Nexis, para adquirir registros telefónicos con datos de geolocalización, manifiestos de pasajeros y datos residenciales”. De esta manera, afirman, pudieron obtener en el mercado negro de datos rusos no solo los nombres, sino también las direcciones, matrículas de automóviles, números de teléfono y registros, fechas de nacimiento y registros de vuelo de la “unidad de élite del FSB” que ha sido acusada de intento de asesinato de la figura opositora más famosa de Rusia contra Putin. Incluso si uno asumiera que estos hombres estaban, de hecho, trabajando para el FSB y tenían la tarea de seguir a Navalny, no se presenta ninguna evidencia para probar que hubo algún complot para matarlo con Novichok, o de otra manera, y que no tenían nada que ver con eso.

Desde los intentos de asociar los calambres musculares durante un trote y una “enfermedad de vacaciones” con el impacto de sustancias altamente venenosas hasta la historia de una “búsqueda creativa en Google” que descubrió una “unidad FSB de élite”, esta “investigación” se destaca sobre todo por su total desprecio incluso por la mínima coherencia lógica y los estándares periodísticos básicos.

La participación de Bellingcat, en particular, dice mucho sobre el carácter de esta “investigación”. En 2016, el WSWS expuso al colectivo de “periodismo ciudadano” como un frente de propaganda para las provocaciones de la OTAN y los preparativos de guerra contra Rusia. Un empleado de Bellingcat, Christo Grozev, fue coautor de la historia de Spiegel sobre Navalny y todos los demás artículos importantes sobre el caso que aparecieron en la revista en los últimos meses.

Bellingcat fue fundado en 2014 por Eliot Higgins, quien de 2016 a 2019 fue miembro del Atlantic Council, rabiosamente anti-ruso. Bellingcat ha sido clave para fabricar la propaganda en torno al derribo del vuelo MH17 sobre Ucrania en 2014 e innumerables artículos que alegan el uso de “armas químicas” por parte del régimen de Asad en Siria. Bellingcat también desempeñó un papel central en la propaganda en torno al caso Skripal, que sirvió de pretexto para toda una serie de sanciones contra Rusia en 2018-19.

Este último artículo sobre el caso Navalny marca una nueva escalada de la campaña contra Rusia. Sin embargo, a diferencia de los últimos meses, cuando el Gobierno y los medios alemanes encabezaron claramente esta campaña, la participación de CNN indica que la prensa estadounidense ahora también está decidida a explotar el caso para aumentar aún más la propaganda contra Rusia. Se produce poco después de que se volvieran a publicitar ampliamente acusaciones infundadas de ataques informáticos rusos en los medios estadounidenses.

El martes, el New York Times advirtió que una Administración de Biden se enfrentaría a “una Rusia confrontativa” y que Rusia sería una “amenaza” aún mayor ahora de lo que había sido bajo Obama, cuando Washington instigó el bombardeo de Libia, instigó la guerra civil en Siria. y financió el derrocamiento de un Gobierno prorruso en Kiev, todo destinado en gran parte a socavar la influencia rusa y rodear aún más el país. Ahora, escribió el New York Times, Rusia está desafiando los intereses de Estados Unidos “no solo en lo que Moscú llama su exterior cercano, sino también en Europa Occidental, África, América Latina y el Ártico”.

El apoyo sistemático a Navalny, que es una figura de extrema derecha con vínculos con las tendencias fascistas y separatistas dentro de las élites rusas, tiene como objetivo principal promover las ya sustanciales divisiones dentro del aparato estatal y la clase dominante rusa asolada por la crisis y desestabilizando así el régimen de Putin.

Ante todo, los preparativos de guerra y las provocaciones contra Rusia deben entenderse en el contexto de una crisis asombrosa del sistema capitalista que es particularmente severa en Estados Unidos. Más de dos personas mueren por COVID-19 cada minuto, incluso cuando hay vacunas disponibles. Las filas de alimentos crecen en todo el país; millones han perdido sus trabajos y muchos más han perdido una parte sustancial de sus ingresos. El presidente Donald Trump todavía se niega a conceder la elección al presidente electo Joe Biden, ha depurado la cúpula del Pentágono y está organizando una provocación de guerra tras otra contra Irán.

Los demócratas, por su parte, están haciendo todo lo posible para restarle importancia a los esfuerzos en marcha de un intento de golpe de Estado de Trump, mientras le aseguran a Wall Street que continuarán la política de distribución de riqueza para los superricos y la política asesina de “inmunidad colectiva”. La propaganda de guerra cada vez más agresiva contra Rusia y China tiene por objeto preparar el terreno para una escalada de intervenciones imperialistas en el extranjero para desviar hacia afuera las enormes tensiones de clases.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de diciembre de 2020)

 

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